viernes, 29 de enero de 2016

Alocución al enamoramiento

"Ya no me reconozco, me siento perdido; 
lo que antes era ha dejado de ser y
todo lo que no fue ahora es..."

Manelander


He dejado de pensar como pensaba antes, y eso ya es decir demasiado. He dejado de actuar como actuaba antes y eso, eso es más que demasiado, es casi milagroso, mágico. Aquí, mientras escucho la luna de miel de Lana o siento la gravedad de Sara, me descompongo y me vuelvo a componer, me desarmo y me vuelvo a armar, intentando encontrar una solución a este sentir que no puedo controlar. Es un manojo de emociones que conocí alguna vez pero que me fueron arrebatadas, mis mariposas murieron y sus cadáveres se hicieron polvo en mis entrañas, las vomité en forma de soledad y resentimiento, en forma de excesos y enfermedades, enfermedades de la mente, del corazón, del alma. El mundo se ha pintado de algo distinto, algo que no puedo entender del todo, porque... ¿lo saben, verdad? el afecto se disfraza de sinsentido, de una ilógica forma que te seduce, te hipnotiza para llevarte a una oscuridad desconocida, lúgubre, de la cual, tengo el presentimiento, saldré casi destruido, incluso incompleto, golpeado, deshecho. No me sorprendería, no me sorprendería nada terminar de nuevo como al principio. Es el rechazo a lo que puedes entregar lo que te vuelve loco, lo que te enferma y te lleva a la desesperación más cruel e impaciente. Tanto que dar y no saber si alguien está dispuesto a recibirlo, a recibir todo lo bueno, todo eso por lo que has trabajado prácticamente toda tu vida; estar mejor contigo mismo para que, el día que encuentres a ese alguien, 
puedas hacerlo bien, de la mejor manera, de una manera suave y calmada que cure las heridas del otro sin que se de cuenta, que alivie sus penas sin que esa sea la intención principal, porque lo sabes, sé que lo sabes, que estar bien contigo mismo hará que el otro, ese otro que decida quedarse a tu lado sane, sane de todas las formas posibles sin importar que tan profunda sea la herida, el dolor, el sufrimiento o la infección que haya corrompido su espíritu. 
-¡Déjame tenerte. Tenerte de todas las maneras posibles e imposibles -pienso de repente. Me frustro, me quedo parado sin hacer nada porque no sé si hacerlo todo sea lo que quieras que haga. Me guardo en mis adentros, me contengo, contengo toda la fuerza de mi cura, de mi paz, de mi magia, porque también pienso si te la mereces en verdad, si mereces ese conjuro que puedo usar para hacerte feliz. 
"No sé" se ha convertido en mi par de palabras favoritas últimamente, con una constante que me preocupa, porque no saber es terrible y porque aún no he llegado al punto crítico que me hará tomar una decisión irrefutable. "No sé", no sé que es el amor, no lo conozco, lo he olvidado, lo abandoné hace mucho tiempo cuando las grietas aparecieron en las paredes de mi corazón y mi alma se volvió gris y marchita. No sé cómo amar a alguien que no tenga un lazo antiguo conmigo, no sé cómo amar a los nuevos, a los diferentes, a los que me rondan. No lo sé, quizá nunca sepa cómo, y lo hablo y lo pienso y lo escribo, demasiado, pero no es suficiente, porque necesito actuar, es imperante, es urgente.

Vil enamoramiento, que te enceguece, que te idiotiza, que te descontrola, te inhibe, te humilla, te obliga a partirte en muchos pedazos; los miedos te inundan, te hacen sentir que quizá no seas suficiente, pero al mismo tiempo te impulsan a demostrar todo lo contrario. Los fantasmas de las vidas de ambos que nos persiguen y nos acosan, y no dejan que las heridas cierren; son villanos, crueles y destructivos que no permiten que se escriba una historia de dos, de dos que son nuevos, que pueden empezar de cero. Y podría luchar sin hacerlo, podría el amor que despiertes en mí destruir cualquier cosa que se interponga entre los dos, podría tal vez, pero no lo sé, necesito una chispa que me encienda, que me invoque para ser más grande que cualquier antagonista, más fuerte que cualquier recuerdo, más inteligente que cualquier artimaña, más todo para refutar lo cruel, lo innecesario, lo enfermo, lo amargo, lo que no debería estar.

Decisiones, decisiones, esas que se toman de la mano de la locura que viene con el enamoramiento, con la estupidez del sentir más y pensar menos. Decisiones, decisiones que me atormentan por dentro, que me exigen respuestas y respuestas que me exigen energía y energía que me exige algo de otro, de otro que me aliente, me inspire. Bienvenido... lo que sea que seas, lidiaré contigo hasta el final, lo he decidido ya, llegar hasta las últimas consecuencias, sin importar si me destruyes o me reconstruyes, lo haré porque necesito una batalla de estas en mi vida para poder avanzar, para crecer, para vivir.

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lunes, 25 de enero de 2016

El sinsentido

"Hay caminos que te dopan y dejas de 
reconocer la dirección, te detienes, 
te pierdes, y luego, cuando ya nada
parece tener sentido, te reencuentras."

Manelander 


Hace ya varios días que el tema me viene rondando los pensamientos; más bien una sola pregunta: ¿hacia qué dirección debo ir?. ¿Les ha pasado?, esa cosa de no saber hacia dónde, hacia que dirección seguir caminando, esa encrucijada cruel que la vida nos pone para desafiarnos, para probar nuestra fuerza y astucia. 

Son muchas las situaciones que parecen carecer de sentido alguno y, por lo general, se presentan justo en el momento en el que tenías la sensación de haber acomodado todas las piezas del terrible rompecabezas que era tu vida. Inoportunamente la vida misma decide aplicarte una prueba para mostrar que eres digno de continuar viviendo formulándote caminos parecidos, tan parecidos que es una completa odisea decidirse por alguno; es una cuestión casi matemática en donde habrá que manejar probabilidades y estadísticas de éxito. Las encrucijadas de la vida siempre se imponen tan de pronto y tan de prisa que simulan una falta de lógica que nos cuesta comprender; comenzamos a darnos cuenta que el "plan A" ya no tiene tanta importancia porque una opción "B" acaba de aparecer, y de repente una "C" y una "D" se construyen frente a nuestros ojos haciendo que todo lo pasado se esfume y quede en el olvido. 

-¡Pero qué porquería! -reclama uno sin pensar, pues cuando necesitábamos más opciones la vida se negó a dárnoslas, se rió de nosotros e incluso puede que nos escupiera en la cara, y de pronto, cuando logramos adecuar todo para mejorar las cosas, la vida vuelve irónica y nos da opciones, quizá mejores de las que habíamos pedidos en el momento justo en el que íbamos a dar el paso hacia el frente; nos desordena y descompone, nos desorienta y todo se pinta asombrosamente SINSENTIDO. 

¿Qué hacer?, es la pregunta del millón de dolares. Todo a nuestro alrededor comienza a presionarnos para tomar una decisión, nos grita y nos exige una respuesta; el tiempo se agota como los granos de arena descendiendo por un reloj antiguo de cristal. Pero en realidad esa vida en crisis, en proceso, en transición, es nuestra, de nadie más, y solamente tú tendrás el poder de elegir lo que es mejor para ti, aquello que te hará feliz con mayor intensidad, por más tiempo y que será sano para ti mismo. Piensa, reflexiona y decide, muchas veces la mejor de las opciones es la que luce más insignificante y poco probable; fíjate en ella, analízala, obsérvala bien, aliméntala y hazla tuya, después de eso todo tomará su lugar apropiado, todo comenzará a tomar sentido. 

viernes, 22 de enero de 2016

Cómo curar las heridas del corazón

"Ven a mi mundo si el tuyo está hecho un caos, 
ven a mi mundo si el tuyo se destruye, 
ven a mi mundo si el tuyo te destierra, 
ven a mi mundo si el tuyo es invadido,
ven a mi mundo... aquí hay un lugar para ti."

Manelander 


Ayer platicaba con una gran amiga, con la cual tengo estas pláticas bastante profundas, bastante nutritivas, y me preguntó una cosa en la que pensé todo el día, ella dijo: ¿cómo se curan las heridas?, y yo respondí: no lo sé, "con amor", repuso ella. Y a partir de entonces no he podido dejar de darle vueltas al asunto, agregándole el hecho de que soy una persona que piensa demasiado todo, todo el tiempo; ¿con amor se curan las heridas entonces?. Tenía la idea quizás equivocada de que lo único que curaba las heridas del corazón era el tiempo, nada más, pero ahora que lo pienso mejor pareciera que el tiempo no es la raíz, es decir, es obvio que es necesario dejar que pase el tiempo para que cualquier tipo de herida cicatrice, pero... ¿no creen ustedes que una herida cierra más rápido si hay amor y bondad cerca?, a mí me parece que sí. 

El corazón está hecho de cristal

Pero es que no deja de sorprenderme lo extremadamente delicados que somos los humanos por dentro, desde lo intangible, desde lo emocional, lo mental. Estamos hechos de cristal, de un cristal delgado y frágil que con cualquier soplo mal intencionado se puede agrietar, incluso romper. Es imposible mantenernos intactos durante toda la vida, pero tenemos la obligación de protegernos a nosotros mismos y, por qué no, la obligación humana de proteger a los que nos rodean, sólo por el hecho de ser semejantes, de ser humanos, seres iguales a nosotros, hechos de carne y sangre. 

Pienso que el corazón se puede romper en muchos pedazos, a veces en tantos y tan pequeñitos que repararlo llevará mucho tiempo y requerirá de muchísimo amor y afecto. Creo también que hay daños irreparables que, desgraciadamente, pervierten e infectan a una persona y la descomponen, la transforman, la mutan en algo terrible y destructivo. Es nuestra obligación cuidarnos, lo repetiré tantas veces sea necesario. 

El cariño es un bálsamo que cura

Si tú has sentido que el afecto cura las heridas, entonces piensas como yo. Porque cuando hay amor alrededor todo parece más fácil, ¿no crees?, cuando hay bondad, calma, paz, cariño, paciencia, sonrisas, carcajadas, abrazos, besos, caricias, miradas que curan, que revitalizan, que nos hacen entrar a un mundo nuevo, a un mundo distinto que nos demuestra que hay tantos mundos como personas en la Tierra; mundos mentales, emocionales, subjetivos y, como se dice todo el tiempo, cada cabeza es un mundo y todos son distintos. Podemos comprobarnos que no todos los mundos son hostiles, que no en todos reina la mentira o la falsedad, a veces, por supuesto, desconfiamos, entramos con miedo, pero será necesario un poco de cariño para sanar lo que no se ha podido sanar con esfuerzo. 

No es necesario que sanemos todas las heridas del alma y del corazón en soledad, a veces debemos rendirnos y dejar que otro u otros nos ayuden, dejar la soberbia atrás y comenzar a ser humildes con nosotros mismos. Otros pueden darnos la calma que brinda una almohada suave al final del día más caótico y cansado, como si fuesen un bálsamo, un medicamento para aliviar las penas del interior, porque es ahí en donde está lo verdaderamente importante, donde residen los mundos, los universos hechos de cristal. 





miércoles, 20 de enero de 2016

La chica danesa y mis letras transexuales

"Hay amores tan profundos que 
traspasan las barreras del cuerpo,
de la naturaleza, de todo..."

Manelander



Ayer fui al cine a ver La chica danesa, después de una espera de meses por fin tuve la oportunidad de deleitarme con tan suculenta pieza fílmica; exquisita a la vista y al oído, La chica danesa es un retrato encantador, es una pintura que se mueve y que cuenta una historia de amor, un amor poco común, un amor diferente al que vemos por lo regular en las películas de romance, un amor que alienta, que traspasa, que cambia, que va a cualquier dirección con la fuerza de mil huracanes. 

La chica danesa cuenta la historia de la pintora Lili Elbe, la primera mujer transexual en someterse a una cirugía de reasignación de sexo. La historia es contada bajo la perspectiva del matrimonio que tiene Einar (Lili) y Gerda Wegener (esposa de Einar), quien comienza a ver los cambios de su esposo y, con todo el esfuerzo sobrehumano que alguien puede poner sobre algo, apoya a Einar durante toda su transición. No contaré más detalles, porque para quienes no la han visto, bueno... considero que es una obligación hacerlo, básicamente. 

Lo transexual 

Se ha discutido mucho a través de los años si la transexualidad es un trastorno, un estado, una orientación o una simple condición psicológica que alcanza los bordes de lo físico. Ser transexual se define como la manera en la que una persona se siente identificada con el sexo opuesto, oponiéndose totalmente a su sexo biológico. Podríamos decir que, como se explica vulgarmente, las personas transexuales se sienten atrapadas en un cuerpo que no es el de ellos o ellas; es un conflicto que nace y no se borra nunca, una guerra interna que aborrece el cuerpo que fue asignado por la naturaleza, un desagrado, una repulsión a tener pene y no vagina o viceversa.

Considero que es bueno hacer consciencia de lo difícil que es para las personas transexuales llevar una vida con un cuerpo que no les pertenece, por lo menos no desde sus raíces psicológicas. Gracias a la medicina, hoy en día se pueden llevar a cabo cirugías de reasignación de sexo en el que muchas personas han logrado sentirse mucho más plenas y completas; por desgracia las cirugías tienen costos elevados, riesgos, y se necesita recorrer un camino médico y psicológico largo antes de llevar a cabo el cambio.

El amor indestructible

Ser de alguien, vivir para alguien, amar tanto que podemos aceptar cualquier cosa, cualquier cambio, cualquier petición, lo que sea, si es que con ello logramos ver feliz a ese otro que nos ha dado a cambio tanto. Hay amores que nos reconstruyen, pero también hay amores que nos hacen, nos crean de principio a fin, nos forman, nos hacen totalmente nuevos. Pienso que en el mundo no existe maldad suficiente que pueda acabar con estos amores gigantescos, imparables, inmortales. Necesitamos abrir bien los ojos del alma y del corazón para toparnos con alguien que nos ame, que nos ame tanto que pueda, incluso, amarnos con otra voz, con otra piel, con otro cuerpo.

Toda la suerte del mundo para La chica danesa en la entrega del Oscar, estoy seguro que lo que gane lo tiene muy merecido.

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jueves, 14 de enero de 2016

De inicios y finales

-Para Aldo...

"Creí que todo sería como lo había
planeado durante mucho tiempo, 
que las cosas en mi lista resultarían
ordenadamente y sin obstáculos.
Creí que lo que conseguí se quedaría
hasta mi muerte y lo que alejé se 
mantendría distante por siempre;
ahora veo que lo que se tiene no 
siempre se queda y lo que antes
se fue quizá vuelva para que le dé
una solución.


La vida es un instante de cambios
que nos sorprenden y nos enseñan,
nos nutren, nos crean."

Manelander 

Después de darle muchas vueltas al asunto sobre qué debía escribir esta semana, por fin me decidí, con un poco de ayuda, no les mentiré, a escribir sobre estos cierres y aperturas que uno hace en este tiempo de renovarse, de reencontrarse, este tiempo de trauma y resolución que marca pautas. Lo hago con toda la curiosidad que habita en mí, pues parece que estamos ya tan sistematizados, como robots, como computadoras, a contar los segundos, los días, los meses, y con ellos contamos nuestros logros y nuestros fracasos, como si se tratara de un concurso, de una competencia sobre quién puede lograr lo mejor en menos tiempo. Tengo la idea ahora de que todo sucede o deja de suceder en el tiempo exacto en el que tiene que ser, muchas veces en contra de nuestros deseos; luchamos contra ciertos acontecimientos para cambiarlos, pero eso nos desgasta, nos enferma, porque nos aferramos a lo que no pudo ser, y es que somos tercos y obstinados por naturaleza, porque nos gusta ser el eslabón más fuerte de la cadena en todos los aspectos, tener el control de todo, incluso de las cosas que no podemos controlar. 

Los finales 

Ya en algún blog anterior escribí sobre lo doloroso de los finales, lo terrible que es aceptar que algo ha terminado, pero en esta ocasión quisiera escribir sobre los finales que acontecen justo en este periodo en el que inicia un nuevo año. Es una paradoja, cerrar algo en tiempo de aperturas; pero es que claro debería quedarnos que siempre para poder abrir debemos cerrar algo detrás, es la ley de la vida, es así y así será siempre, porque la única forma sana de iniciar algo nuevo es cuando todo lo anterior está resuelto. Nuestra impaciencia y desesperación nos arrastran a lugares oscuros y lúgubres que nos amenazan y pensamos que no sobreviviremos, pero somos fantasiosamente catastróficos, pues los cierres no nos matan, al contrario, nos envían un mensaje de vida, de fortaleza y de supervivencia dentro de este mundo tan hostil y complejo. Los finales por lo general no son placenteros, pero lo que sí es que son necesarios. Imaginen cómo sería nuestra vida si no cerráramos nada, si siempre cargáramos con todo lo que nos sucede; quizás andaríamos por ahí pensando y preocupados porque reprobamos matemáticas en quinto año de primaria a nuestros cuarenta, acumulando objetos inútiles en casa por temor a deshacerse de lo viejo, llorando porque cuando eramos bebés nuestras madres nos dejaban con la niñera para ir a trabajar, etc, etc. Es un trabajo constante el cerrar ciclos, el resolver asuntos, porque pienso que si en tus intenciones está hacer propósitos nuevos es porque todo lo anterior ha sido resuelto ya. 

Los inicios

Abrir, dejar entrar después de haber liberado espacio sacando lo que ya no nos sirve. ¿Cómo podríamos dejar entrar algo nuevo si dentro de nosotros no cabe nada más? Sería un desperdicio, ¿no creen?, una necedad, una atadura; perdernos de disfrutar cosas nuevas por conservar algo que debió marcharse hace mucho tiempo ya. Iniciar es placentero si se ha cerrado algo antes; vivimos con la tranquilidad de poder disfrutar algo nuevo porque lo anterior ya no nos atormenta. Abrir cosas nuevas es símbolo de vida, porque lo nuevo es nacimiento, es dar a luz para poder disfrutar eso que, emocional o mentalmente "parimos". Hay inicios que se complementan con los finales, por ejemplo, terminar de escribir un libro es darle un final a algo, pero es satisfactorio, porque ese final es haber creado algo que es nuevo, y entonces es como si fuese perfecto ¿sabes?, como si darle final a algo fuese necesario para tener otra cosa mucho mejor, un resultado, un florecimiento que se disfrute, que sepa rico, que sea bueno. Hacer propósitos de año nuevo es un concepto muy viejo y, si se sabe aplicar, entonces podemos conseguir cosas nuevas en un tiempo determinado, pero soy más de la idea de que la vida es burlona y nos cambia el camino quizá cuando estábamos por llegar a nuestra meta deseada, nos pone obstáculos, nos aleja la meta, nos vuelve ciegos, nos manda tormenta, o simplemente nos pone enfrente una meta que luce más atractiva, más bonita, más de todo, y entonces cambiamos la dirección; pero qué encantadora, qué suculenta, qué sorprendente es la vida que puede jugar con nosotros como piezas de un domino pero que al mismo tiempo nos deja decidir y avanzar. 

En algún momento escribí algo así como: "El año comienza todas las mañanas, al abrir los ojos y ver la luz del sol, y termina en las noches, con la luna, cuando dormimos y nos ponemos a soñar". Es así un poco; queremos forzar los hilos que tejen el destino de cada uno, y eso, querido lector, es un atrevimiento; no quiero decir que uno no pueda tejer más "pedazos de destino", porque uno tiene la fuerza para decidir y eso puede alterar nuestro camino y cambiarlo todo, pero no podemos forzar nada, debemos fluir, tejer con la calma con la que las ancianas tejen un suéter, con paciencia, con la mente, el cuerpo y el corazón muy atentos, en balance, en consciencia. Dejemos de programarlo todo y simplemente... dejar que suceda. 






viernes, 8 de enero de 2016

Pregúntale a Isabella I

Mi nombre es Isabella, tengo treinta años recién cumplidos y soy psicoterapeuta, escritora, fotógrafa, pintora y, en mis ratos libres, cupido. He intentado convencerme de que la vida es un cúmulo constante de maravillas, la mayoría sin sentido, incontrolables, poderosas, mágicas. Tengo fe en la humanidad aún, porque siempre he pensado que el amor es más abundante que el odio en este planeta. Me gusta viajar, conocer, conocerlo todo, todo el tiempo. Soy adicta a leer y a escribir, soy adicta a las cosas buenas, al placer, al amor, a la bondad. He vivido lejos de mi familia durante muchos años debido a mi trabajo como escritora; viajando por todo el mundo, descubriendo inspiraciones nuevas que me hagan dejar una huella en el mundo cuando mi cuerpo ya no se encuentre vivo. Soy adoradora del arte, de la música, de la comida mexicana; soy de aquí y de allá, soy de todas partes, pero México es mi tierra madre, mi patria, mi orgullo. Como a todos, estoy convencida, me han lastimado, me han roto el corazón tantas veces que he perdido la cuenta pero, es preciso decirte, que sigo creyendo en el amor verdadero como el primer día. Amo la lluvia, los días nublados, el frío que te hace extrañar otro cuerpo, el sexo, los orgasmos. Me encanta el cine, y soy fotógrafa porque creo que preservar un segundo en una imagen no tiene precio. ¿Amiguera? (en México: que hace muchos amigos), sarcástica de pronto, ácida y dulce, adicta a reír, a disfrutar los buenos momento y a aprender de los errores. ¿Novio? bueno, no por ahora, espero que pronto pueda borrar eso y cambiar mi estado a: Isabella in a relationship with Michael Fassbender, por ejemplo. 

Últimamente he pensado que, con ayuda de mi amigo Mane, a quien amo con locura desde la infancia, puedo comenzar a ayudar a las personas por medio de consejos bajo mi perspectiva. Sin egocentrismo ni altanería, me encantaría poder dar una palabra de aliento para quien sufre un momento doloroso, una carcajada para quien llora, un consuelo para quien se siente solo, quisiera dar un pedazo de mí al mundo. ¡Vamos! Déjame acompañarte, déjame hacerte sentir que no estás solo. 

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Hola Isabella; mi nombre es Lucía, soy de una parte de América Latina y quería ser la primera en consultarte. Obviamente las cuestiones del corazón son las más abundantes y, soy víctima de una infidelidad por parte de mi actual pareja. Teníamos planes de casarnos el año entrante, pero al parecer todo se ha ido a la mierda. Lo encontré besándose con otra mujer en mi departamento, cuando volví un día antes de viaje para sorprenderlo porque era su cumpleaños. Estoy destruida y siento que mi mundo se ha acabado. Fuimos novios durante tres años y jamás pensé que fuese a hacerme esto. Hemos hablado y él me jura que solamente fue un beso, que era una amiga que llegó a visitarle de Europa y que no veía desde hace ya muchos años, que no tiene idea de cómo sucedió y, por supuesto, que me sigue amando y que necesita que lo perdone y le de otra oportunidad. ¿Crees que debo perdonarlo? ¿Crees que si vuelvo con él todo será como antes? Espero ansiosa tu respuesta porque ya no se en dónde encontrar consuelo. 

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Querida Lucía: 

Me alegra mucho poder leerte y que hayas tenido el valor de escribir. Antes que nada quiero que sepas que tienes todo mi cariño, aunque no me conozcas, sin importar en qué parte del mundo nos encontremos, tienes mi cariño humano y sincero porque puedo sentir tu dolor, porque entiendo muy bien por lo que has pasado y, con todo el pesar del mundo, lamento decirte que no, nada vuelve a ser igual cuando alguien nos traiciona, porque la traición nos rompe, y aunque podamos pegarnos de nuevo las cosas ya no lucen como antes. Debes ser fuerte, pero al mismo tiempo, cariño, debes dejar que la tristeza te invada y que ese dolor que sientes te cure las heridas, es la única manera sana de pasar un duelo. Pensar en eso hasta que ya no te queden más pensamientos, hablar de eso hasta que ya no tengas más palabras y llorarlo hasta que ya no tengas más lágrimas. La traición tiene una estructura constante, no importa si es un beso, sexo o lo que sea, al final puedes darte cuenta de que no era lo adecuado para ti, porque quien engaña no merece segundas oportunidades, en el caso claro de que estés convencida totalmente de ello. Lamento que te sucediera esto, cariño, pero estoy cien por ciento segura de que un día tendrás algo mejor. Alguna vez leí en un famoso libro de psicología que la melancolía es necesaria porque nos aleja de todo lo habitual, de todo lo que nos gusta, pero con un fin muy importante, con un objetivo crucial, el de retirarse un tiempo para repararse por dentro y, después de eso, volver para recibir las cosas nuevas que la vida nos ofrece. Busca consuelo en las cosas buenas y positivas que te rodean, disfrútalas, ellas te ayudarán a sanar. 
Te mando todos los abrazos que necesites y, cuando sientas que la vida se termina, tómate el pulso y date cuenta que sigues viva, y créeme, sigues viva por una razón importante, ya lo descubrirás cuando todo ese dolor pase, cuando estés lista para ser más feliz y también para hacer feliz a alguien que te ame y te respete. Cuídate mucho, hermosa, escribe cuando quieras, aquí estaré para ti. 

Todo mi cariño...
Isabella L. 



martes, 5 de enero de 2016

"Querida Friducha" - (Cartas a Frida Kahlo)

Querida Friducha:


Aquí todo ha cambiado; desde que decidí mover cosas en mi interior todo el exterior se ha vuelto distinto, diferente. Me asustan los cambios, lo sabes, porque me he vuelto parte de un proceso que me renueva constantemente, porque no se lidiar con estas cosas que antes no conocía. 

Muchas personas se han ido, pero también muchas nuevas han llegado. Me cuesta demasiado saber sobrellevar esta manera de relacionarme con las personas, ¿por qué es tan difícil?, todo esto de entablar un lazo estable y sano con alguien parece ser más complicado de lo que pensé. Hacer las cosas de una manera menos enferma me cuesta tanto. Tengo la sensación de que la vida ahora demanda demasiada energía de mi parte para absolutamente todo. Las cosas que para otros lucen simples y fáciles para mi pueden llegar a ser demasiado complejas. 

Sabes muy bien que de pronto esta sensación de no poder amar se implanta en mi interior y vivo con el pavor de no poder amar a alguien nunca más, ¿podría vivir así toda la vida?, con esa incertidumbre que el enamoramiento te deja, esta inseguridad, esta sensación de no ser suficientemente bueno para nadie en todo el planeta. Todas estas preguntas me exigen trabajo en terapia; pienso que quizá por estos motivos permanecí tantos años estancado, en un círculo vicioso de relaciones sociales que no me dejaban  absolutamente nada. Me siento perdido porque todo lo que es nuevo me confunde, me revuelve, se impone ante mi con una fuerza que no puedo controlar por ahora. 

Espero que tú estés bien, sabes que te amo de aquí a una luna lejana que aún no es descubierta. 
Millones de besos y abrazos, amiga mía. 
Siempre tuyo...
Mane


Querido Mane:

Cuanto me alegra poder leerte después de esperar una carta tuya con ansiedad durante largo tiempo. Sabrás muy bien lo que opino sobre todo lo que cambia; porque sé que sabes que nada es absoluto, nada es para siempre. Necesitas este tiempo en el que te renuevas y surges de entre los escombros, la ruina que todo lo pasado dejó dentro de ti. Mírate en un espejo, querido mío, sigues vivo, tan vivo como cuando tu madre te parió en un escurridero de sangre y placenta, porque incluso en ese momento tan doloroso del parto, tan lleno de sangre y mocos, estabas vivo. Así es la vida de pronto, te llena de sangre y mocos pero te deja vivo, te hace fuerte, tan fuerte que no nos damos cuenta del poder que tenemos sobre nuestra vida y el control de nuestras decisiones. 

¿Quién fue el idiota que creyó que relacionarse con alguien era sano? todo contacto tiene algo de enfermo, pienso yo, cada vez que miramos a alguien, hablamos con alguien o tocamos a alguien habrá un grado de enfermedad, de locura, porque es la locura, la enfermedad de la mente, del corazón, el delirio, todo lo retorcido lo que nos da el arrebato de amar, de perdernos en el otro y encontrarnos en él al mismo tiempo. Ten miedo, todos lo tenemos, es ese miedo de amar tanto hasta rompernos en pedazos; es normal, cariño, todos pasamos por eso, pero créeme, vale la pena. 

Habla tantas veces sea necesario en terapia, porque hablar es lo que esta humanidad perdida no hace; preferimos actuar que hablar, y eso a veces no es tan bueno. No te sientas mal por estar confundido, todos lo estamos en algún momento, porque la vida es revolución, revoltijo, chilaquil. Diviértete, Mane querido, acuérdate que vida solamente hay una. 

Por acá todo está bien, mis males se empeñan en devorarme, pero no te preocupes, sabes bien que los aplaco con un tequila, un cigarro y un pincel. Te amo de aquí a lo más lejano que te puedas imaginar. Diego y el señor Xolotl te mandan saludos. Espero leerte pronto de nuevo. 
Siempre tuya: