viernes, 22 de enero de 2016

Cómo curar las heridas del corazón

"Ven a mi mundo si el tuyo está hecho un caos, 
ven a mi mundo si el tuyo se destruye, 
ven a mi mundo si el tuyo te destierra, 
ven a mi mundo si el tuyo es invadido,
ven a mi mundo... aquí hay un lugar para ti."

Manelander 


Ayer platicaba con una gran amiga, con la cual tengo estas pláticas bastante profundas, bastante nutritivas, y me preguntó una cosa en la que pensé todo el día, ella dijo: ¿cómo se curan las heridas?, y yo respondí: no lo sé, "con amor", repuso ella. Y a partir de entonces no he podido dejar de darle vueltas al asunto, agregándole el hecho de que soy una persona que piensa demasiado todo, todo el tiempo; ¿con amor se curan las heridas entonces?. Tenía la idea quizás equivocada de que lo único que curaba las heridas del corazón era el tiempo, nada más, pero ahora que lo pienso mejor pareciera que el tiempo no es la raíz, es decir, es obvio que es necesario dejar que pase el tiempo para que cualquier tipo de herida cicatrice, pero... ¿no creen ustedes que una herida cierra más rápido si hay amor y bondad cerca?, a mí me parece que sí. 

El corazón está hecho de cristal

Pero es que no deja de sorprenderme lo extremadamente delicados que somos los humanos por dentro, desde lo intangible, desde lo emocional, lo mental. Estamos hechos de cristal, de un cristal delgado y frágil que con cualquier soplo mal intencionado se puede agrietar, incluso romper. Es imposible mantenernos intactos durante toda la vida, pero tenemos la obligación de protegernos a nosotros mismos y, por qué no, la obligación humana de proteger a los que nos rodean, sólo por el hecho de ser semejantes, de ser humanos, seres iguales a nosotros, hechos de carne y sangre. 

Pienso que el corazón se puede romper en muchos pedazos, a veces en tantos y tan pequeñitos que repararlo llevará mucho tiempo y requerirá de muchísimo amor y afecto. Creo también que hay daños irreparables que, desgraciadamente, pervierten e infectan a una persona y la descomponen, la transforman, la mutan en algo terrible y destructivo. Es nuestra obligación cuidarnos, lo repetiré tantas veces sea necesario. 

El cariño es un bálsamo que cura

Si tú has sentido que el afecto cura las heridas, entonces piensas como yo. Porque cuando hay amor alrededor todo parece más fácil, ¿no crees?, cuando hay bondad, calma, paz, cariño, paciencia, sonrisas, carcajadas, abrazos, besos, caricias, miradas que curan, que revitalizan, que nos hacen entrar a un mundo nuevo, a un mundo distinto que nos demuestra que hay tantos mundos como personas en la Tierra; mundos mentales, emocionales, subjetivos y, como se dice todo el tiempo, cada cabeza es un mundo y todos son distintos. Podemos comprobarnos que no todos los mundos son hostiles, que no en todos reina la mentira o la falsedad, a veces, por supuesto, desconfiamos, entramos con miedo, pero será necesario un poco de cariño para sanar lo que no se ha podido sanar con esfuerzo. 

No es necesario que sanemos todas las heridas del alma y del corazón en soledad, a veces debemos rendirnos y dejar que otro u otros nos ayuden, dejar la soberbia atrás y comenzar a ser humildes con nosotros mismos. Otros pueden darnos la calma que brinda una almohada suave al final del día más caótico y cansado, como si fuesen un bálsamo, un medicamento para aliviar las penas del interior, porque es ahí en donde está lo verdaderamente importante, donde residen los mundos, los universos hechos de cristal. 





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