viernes, 8 de enero de 2016

Pregúntale a Isabella I

Mi nombre es Isabella, tengo treinta años recién cumplidos y soy psicoterapeuta, escritora, fotógrafa, pintora y, en mis ratos libres, cupido. He intentado convencerme de que la vida es un cúmulo constante de maravillas, la mayoría sin sentido, incontrolables, poderosas, mágicas. Tengo fe en la humanidad aún, porque siempre he pensado que el amor es más abundante que el odio en este planeta. Me gusta viajar, conocer, conocerlo todo, todo el tiempo. Soy adicta a leer y a escribir, soy adicta a las cosas buenas, al placer, al amor, a la bondad. He vivido lejos de mi familia durante muchos años debido a mi trabajo como escritora; viajando por todo el mundo, descubriendo inspiraciones nuevas que me hagan dejar una huella en el mundo cuando mi cuerpo ya no se encuentre vivo. Soy adoradora del arte, de la música, de la comida mexicana; soy de aquí y de allá, soy de todas partes, pero México es mi tierra madre, mi patria, mi orgullo. Como a todos, estoy convencida, me han lastimado, me han roto el corazón tantas veces que he perdido la cuenta pero, es preciso decirte, que sigo creyendo en el amor verdadero como el primer día. Amo la lluvia, los días nublados, el frío que te hace extrañar otro cuerpo, el sexo, los orgasmos. Me encanta el cine, y soy fotógrafa porque creo que preservar un segundo en una imagen no tiene precio. ¿Amiguera? (en México: que hace muchos amigos), sarcástica de pronto, ácida y dulce, adicta a reír, a disfrutar los buenos momento y a aprender de los errores. ¿Novio? bueno, no por ahora, espero que pronto pueda borrar eso y cambiar mi estado a: Isabella in a relationship with Michael Fassbender, por ejemplo. 

Últimamente he pensado que, con ayuda de mi amigo Mane, a quien amo con locura desde la infancia, puedo comenzar a ayudar a las personas por medio de consejos bajo mi perspectiva. Sin egocentrismo ni altanería, me encantaría poder dar una palabra de aliento para quien sufre un momento doloroso, una carcajada para quien llora, un consuelo para quien se siente solo, quisiera dar un pedazo de mí al mundo. ¡Vamos! Déjame acompañarte, déjame hacerte sentir que no estás solo. 

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Hola Isabella; mi nombre es Lucía, soy de una parte de América Latina y quería ser la primera en consultarte. Obviamente las cuestiones del corazón son las más abundantes y, soy víctima de una infidelidad por parte de mi actual pareja. Teníamos planes de casarnos el año entrante, pero al parecer todo se ha ido a la mierda. Lo encontré besándose con otra mujer en mi departamento, cuando volví un día antes de viaje para sorprenderlo porque era su cumpleaños. Estoy destruida y siento que mi mundo se ha acabado. Fuimos novios durante tres años y jamás pensé que fuese a hacerme esto. Hemos hablado y él me jura que solamente fue un beso, que era una amiga que llegó a visitarle de Europa y que no veía desde hace ya muchos años, que no tiene idea de cómo sucedió y, por supuesto, que me sigue amando y que necesita que lo perdone y le de otra oportunidad. ¿Crees que debo perdonarlo? ¿Crees que si vuelvo con él todo será como antes? Espero ansiosa tu respuesta porque ya no se en dónde encontrar consuelo. 

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Querida Lucía: 

Me alegra mucho poder leerte y que hayas tenido el valor de escribir. Antes que nada quiero que sepas que tienes todo mi cariño, aunque no me conozcas, sin importar en qué parte del mundo nos encontremos, tienes mi cariño humano y sincero porque puedo sentir tu dolor, porque entiendo muy bien por lo que has pasado y, con todo el pesar del mundo, lamento decirte que no, nada vuelve a ser igual cuando alguien nos traiciona, porque la traición nos rompe, y aunque podamos pegarnos de nuevo las cosas ya no lucen como antes. Debes ser fuerte, pero al mismo tiempo, cariño, debes dejar que la tristeza te invada y que ese dolor que sientes te cure las heridas, es la única manera sana de pasar un duelo. Pensar en eso hasta que ya no te queden más pensamientos, hablar de eso hasta que ya no tengas más palabras y llorarlo hasta que ya no tengas más lágrimas. La traición tiene una estructura constante, no importa si es un beso, sexo o lo que sea, al final puedes darte cuenta de que no era lo adecuado para ti, porque quien engaña no merece segundas oportunidades, en el caso claro de que estés convencida totalmente de ello. Lamento que te sucediera esto, cariño, pero estoy cien por ciento segura de que un día tendrás algo mejor. Alguna vez leí en un famoso libro de psicología que la melancolía es necesaria porque nos aleja de todo lo habitual, de todo lo que nos gusta, pero con un fin muy importante, con un objetivo crucial, el de retirarse un tiempo para repararse por dentro y, después de eso, volver para recibir las cosas nuevas que la vida nos ofrece. Busca consuelo en las cosas buenas y positivas que te rodean, disfrútalas, ellas te ayudarán a sanar. 
Te mando todos los abrazos que necesites y, cuando sientas que la vida se termina, tómate el pulso y date cuenta que sigues viva, y créeme, sigues viva por una razón importante, ya lo descubrirás cuando todo ese dolor pase, cuando estés lista para ser más feliz y también para hacer feliz a alguien que te ame y te respete. Cuídate mucho, hermosa, escribe cuando quieras, aquí estaré para ti. 

Todo mi cariño...
Isabella L. 



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