jueves, 11 de febrero de 2016

Irse

"Escapar no es una opción adecuada, 
a donde sea que vayas lo que te 
atormenta te seguirá; pero escapar
es un antídoto temporal que 
desesperadamente bebemos para
anestesiar el dolor." 

Manelander 


Estoy seguro que se han sentido con esas ganas de salir corriendo cuando la tormenta se avecina, porque salir corriendo es sinónimo de evitar la catástrofe, esconderse para no ver la destrucción inminente que una situación puede generar. Si lo han sentido entonces créanme que les entiendo perfectamente, más de lo que se pueden imaginar, porque huir a veces es inevitable cuando las sombras fijas su atención en ti para envolverte. 

Creo, queridos lectores, que huimos solamente por una sola razón: miedo. El miedo al dolor muchas veces nos obliga a irnos, ya sea física o emocionalmente. Y muchas veces, aunque suene extraño, huimos quedándonos, sí, así como lo leen, nos vamos de algo cuando decidimos quedarnos. En este caso pongamos el ejemplo de una pareja que nos maltrata psicológicamente pero que con el tiempo ha generado en nosotros una especie de dependencia emocional; "no podemos vivir sin él o sin ella", y entonces, cuando decidimos terminar la relación para no seguir sufriendo los maltratos, por obvias razones naturales entramos en un duelo emocional por haber perdido a ése alguien con el que estuvimos algún tiempo; el duelo se vuelve insoportable porque, además de la sensación nada placentera que provoca el duelo, somos dependientes emocionales del otro que ya no está, entonces nos desbaratamos intentando que los días sean más llevaderos, menos terribles, pero pasa el tiempo y nos sentimos peor y cedemos porque nos es insoportable estar sin el otro, y volvemos al ruedo buscándole y reanudando lo que habíamos decidido concluir, "nos quedamos" como al principio; huimos del dolor insoportable y nos quedamos en el estado anterior, sabiendo que la persona seguirá maltratándonos. En resumen; nos quedamos con lo que teníamos antes por huir de la pérdida. 

Por otro lado también huimos de manera literal; nos mudamos de casa o de ciudad porque pensamos que entre más lejos estemos del problema las cosas serán distintas, pero entendamos algo, los problemas nos seguirán en un ciclo infinito que depende únicamente de nosotros mismos. Empezar de cero no es malo, siempre y cuando hayamos resuelto todo lo anterior, de lo contrario repetiremos los patrones así estemos viviendo en la luna. 

Irse es una opción rápida que anestesia el dolor y la miseria que se puede sentir en un momento determinado, pero es claro que al irnos siempre nos llevamos un poco de todo eso que nos atormenta. Hay que resolverse antes de tomar cualquier decisión, y para ello hay que enfrentar la tormenta con todos los recursos de los que disponemos, una vez confrontada la situación entonces podremos cambiar de aires y reconstruirnos en otro lado, ¿no crees tú que es lo más adecuado?

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