lunes, 22 de febrero de 2016

Los senderos de la psicoterapia

"Me senté en el mueble aquel y 
el mundo comenzó a tener un 
sentido distinto, el mundo y 
las personas que lo habitan,
incluido yo."

Manelander



Últimamente he pensado mucho en el proceso terapéutico como parte de la vida cotidiana; todos aquellos lectores que sepan lo que es tomar psicoterapia podrán entenderme aún mejor. Creo que la terapia, con el tiempo, se va convirtiendo en parte medular de la vida, comienza a ganar terreno en todos los ámbitos, porque es ahí, dentro de la consulta, donde somos más nosotros, más auténticos, y de ese modo todo lo externo se acomoda con calma, sin apresurarnos. 

La terapia te da y te quita

Después de años de proceso terapéutico he hecho una especie de lista mental que me ayude a comparar el pasado con el presente; me he sorprendido bastante al darme cuenta de que la terapia no solamente me ha dado nuevos recursos, también me ha privado de algunas cosas. No es malo decir que la terapia te da pero que también, dentro de ese mismo proceso, te quita. Valorando la situación de cada persona, la psicoterapia tiene el poder de hacer que uno mismo consiga mejorar con el paso del tiempo, pero a veces para mejorar debemos eliminar ciertas cosas de nuestra vida, como si tuviéramos que sacrificar algo a cambio de nuestro propio bienestar. Y es que salir de la zona de confort es el primer paso para tener una vida más sana, pero saliendo de esa zona habremos perdido de inicio muchas cosas. Por ejemplo; una persona que recibe una pensión mensual, no tiene la necesidad de trabajar, no tiene pareja ni familia y tiene problemas de salud a causa de una mala alimentación, pasa el día viendo televisión, comiendo y durmiendo. Podríamos decir demasiadas cosas sobre el ejemplo anterior, pero lo que es relevante en este momento es que cuando esta persona, un tanto depresiva cabe mencionar, comience un proceso terapéutico comenzará a darse cuenta de que necesita reacomodar su vida para mejorar; dejar de comer mal y hacer ejercicio traerán salud a la persona y disminuirán sus estados depresivos, esa es una ganancia, pero la comodidad de la zona de confort se disolverá y con ella cualquier cosa con la que estuviese relacionado todo el asunto.

Ganar algo bueno y perder algo negativo es lo ideal, sin duda, pero a veces la terapia también te quita cosas que nunca parecieron tan negativas; relaciones terminan definitivamente por motivos diversos, estrechas relaciones familiares toman una distancia importante, amistades que antes no lucían amenazantes ahora llegan a su fin por motivos específicos que tornan todo más complicado, de eso se trata en algún punto, todo se torna más complejo de lo normal, pero hay una explicación para eso, pues lo que antes sucedía era que no "veíamos" nuestra realidad y caminábamos entre una mascarada de situaciones que nos mantenían en un estado vicioso de cuestiones mentales y emocionales poco sanas, pero lo más interesante es que son imperceptibles hasta el momento en el que algo sucede y todos los síntomas se desencadenan como las piezas de un dominó que caen una después de otra. Llegamos a consulta porque "alguien nos fue infiel" o "no superamos un pérdida" por ejemplo; en realidad todo lo que sentimos en ese momento solamente son síntomas del verdadero conflicto, un conflicto que yace ahí desde hace muchísimo tiempo. La terapia comenzará a surtir efecto cuando las cosas comiencen a desenmascararse y, es ahí entonces, cuando sentimos que todo se complica, porque ahora tenemos que aprender a lidiar con todo lo que está desordenado y darle un orden, eso significa esfuerzo, trabajo y dedicación, por eso no resulta nada sencillo limpiar todo aquel desastre que traemos en nuestro interior.

La terapia simboliza un camino de paciencia en el que nos encontramos a nosotros mismos después de buscarnos durante toda nuestra vida. Encontrarse no es tarea sencilla, primero hay que eliminar todos los obstáculos que hay frente a nosotros.

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