lunes, 18 de abril de 2016

La bruja; terroríficamente cautivadora.

"-¿Te gustaría conocer el mundo?
-¿Qué es lo que quieres de mí?
-¿Puedes ver el libro ante ti? Remueve 
tus vestimentas.
-No puedo escribir mi nombre. 
-Yo guiaré tu mano..."

"La bruja" 




Al fin, después de esperar tanto, tuve la oportunidad de ver "The Witch" (por favor, no me pregunten dónde porque la respuesta resulta bastante complicada). Debo informar que el género de terror es uno de mis favoritos y esta vez, gracias al talento recién expuesto de Robert Eggers, pude apreciar una verdadera obra de arte bajo este género. 

En principio no les daré muchos detalles, pues el estreno del largometraje aún no es total alrededor del planeta, no por lo menos en los países en donde la película podrá, con autorización, llegar a las salas de cine. Lo que sí podemos recalcar con mucho énfasis es la premiación de "La bruja" en el Festival de Cine de Sundance este 2015, en donde recibió el premio como el largometraje con mejor dirección en la categoría de drama estadounidense. Ya por el título podemos en conjunto hacer una aproximación a la esencia de la trama, que sí, básicamente está colocada sobre la época colonial de 1630, teniendo a las comunidades puritanas como predominantes en el nuevo territorio. Ya quien se haya documentado al respecto de los juicios de brujería en Salem podrá hacer una conexión dirigida a la trama con mayor facilidad. 

He leído que muchas personas han emitido malas críticas hacia el filme pero solamente me fue suficiente con encontrar la opinión positiva de Stephen King, el maestro del terror, quien declara que "La bruja" es una cinta que le ha causado terror, calificándola de realista y visceral. Y en efecto, pues el largometraje mantiene la tensión desde las primeras escenas hasta el último aterrador cuadro. Se trata de un tipo de terror que, como bien califica el Festival de Sundance, se absorbe en lo dramático, pero no ese tipo de drama que te hace llorar de principio a fin, sino de ese drama que raya en el realismo, que te perturba, te incomoda y te genera la sensación de querer participar en la trama para resolverlo todo. 

La bruja tiene escenas bastante apegadas a lo cautivador de su guión; la actuación de su protagonista, de nombre Thomasin (Anya Taylor-Joy) tiene un efecto tan hipnótico que logra, como si fuese una máquina del tiempo, arrastrarte hasta 1630 y toda la época de la histeria colectiva a causa de la práctica pagana de brujería. "The Witch" es poseedora de una simpleza que cautiva; ya encontramos entonces magia y ficción en abundancia sin necesidad de efectos exagerados, chispas, luces o sonidos especiales. 

"La bruja" nos recuerda ese tiempo en el que un grupo de pobladores compartió su paranoia e ideas que rayaban en lo delirante y psicótico debido a un impulso colectivo de patologías que, para esa época, simplemente eran incomprensibles. Felicidades enormes a Robert Eggers, de quien esperaremos ansiosos "Nosferatu" como su segunda exposición al mundo del cine; ya su primer trabajo nos deja un excelente sabor de boca, así que no esperamos menos de su próxima entrega.


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