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Mostrando entradas de mayo, 2016

Crónica de mis letras a media noche

"Es bonito escribir a la media noche;
es escribir en un punto medio, en el 
umbral entre un día y el siguiente.
Las cosas parecen más claras en
aquel punto de luz y oscuridad."
Manelander



Eran las 11:50 de la noche y aún no había escrito absolutamente nada en la computadora. Últimamente me costaba redactar algo con lo que estuviera completamente satisfecho. Algo estaba pasando en mi interior. Tomé la taza de café con las dos manos y le di un trago; comencé a sentirme cansado, como si algo me agotara desde dentro. Intenté recordar cosas que escribía antes; mis letras eran mucho más intensas, porque antes no había encontrado algo que las regulara; siempre escribía líneas desbordantes, empapadas de un dolor que siempre lucía aterrador. Ahora, al escribir, siempre había un toque de melancolía que no dejaba de ser amargo pero que no llegaban al extremo de herir a quien me leyera. 
Me levanté del escritorio y salí a comprar un juguito de mango; amaba el jugo. Desde que era un niño toma…

En mí (II)

"Encontrarse duele, porque reconocer
nuestro auténtico interior provoca
dolor, pero no habrá alivio más grande
que ser auténticos."
Manelander



Lee el capítulo anterior de esta historia AQUÍ
-Tú me dijiste que podía regresar después -le dije con calma. 
-Pero no pensé que vendrías tan pronto -respondió desde la oscuridad-. Vete, vuelve otro día. 
- ¡No, basta! -exclamé sin gritar, exasperado. 
- ¿No? -preguntó irónicamente y después soltó una de sus macabras carcajadas-. Se nota que no sabes lo que dices -dijo quedamente. Caminó hacia mí, podía escuchar sus pisadas sobre el lodoso suelo húmedo. No podía verle esta vez, los pequeños rayos de luz que se colaban por algunas grietas eran muy débiles. Se acercó a mí y me susurró al oído-: Hablas solamente porque tienes boca...
Lo había hecho a propósito. Mi familia acostumbraba decir aquella frase petulante e insultante desde que tenía uso de razón; era insoportablemente despectiva, grosera y poco recatada. Se trataba de un conjunto de…

El recuerdo

"Podemos alejarnos de personas 
pero nunca de su recuerdo."
Manelander


Caminaba por el centro comercial, apresurado porque tenía que comprar algunas cosas urgentemente y disponía de poco tiempo. Mientras avanzaba por los pasillos enormes del lugar me detuve frente al aparador de una tienda de aparatos electrónicos; había una cosa ahí que me arrastró a recordarlo, a él y al tiempo que vivimos juntos. "Maldita sea", dije quedamente mientras cerraba los ojos lentamente en señal de resignación y pesar. ¿Hasta cuándo dejaría de acordarme de él? ¿Hasta cuándo los objetos dejarían de inyectarme su nombre y su rostro en la cabeza? No podía hacer muchas cosas desde que dejé de verlo; me sentía incapacitado para volver a hacer lo que hacía con él pero a solas. Yo mismo me había censurado para no repetir asuntos que me recordaran a él. 
Los recuerdos son parte esencial de la elaboración; para poder entender la ausencia de alguien es necesario recordarlo aunque duela. 
Aunque enc…

Inside-Out: una historia emocionalmente encantadora

Queridos lectores, estoy muy contento de poder presentar la primera colaboración de "La tinta de Mane", realizada con el excelente aficionado y crítico de cine Miguel Pina, quien con sus letras nos hace el honor de darnos una perspectiva bastante acertada de esta maravillosa película de Disney. Vayan y visiten su blog si quieren sumergirse en las profundidades del séptimo arte de una manera única (el link al final del texto). Ambos preparamos este texto para ustedes y lo hemos publicado simultáneamente en nuestros blogs; esperamos que sea de su agrado y gracias por leernos.
"Llorar me ayuda a dejar
de obsesionarme con el
peso de los problemas."
Inside-Out



¿Puede una película de animación ser altamente conceptual y además hablarnos de la psique humana?Demos otro pasito ¿Puede una cinta dirigida al público infantil conseguir hablar del funcionamiento de los neurotransmisores cerebrales mientras los más pequeños se lo pasan en grande? Rotundamente sí. Obra maestra del ci…

8. Melancolía: Lo común

Lee el capítulo anterior de esta historia AQUÍ

-Estuve casado con el amor de mi vida durante tres años, después de cinco años de relación -dijo Emiliano con la voz queda. Andrea pensaba que llegaría el punto en el que el apuesto muchacho derramaría un par de lágrimas, eso la hacía sentirse apenada; por su papel de víctima, Andrea había provocado que Emiliano comenzara a contar su historia. 
-No es necesario que me cuentes -intentó detenerlo. 
-No lo era, pero ahora sí, es muy necesario. 
La lluvia en el exterior azotaba la cabaña torrencialmente y ambientaba las palabras de Emiliano casi como si se tratara de una historia de terror. Y es que en gran parte lo era; las historias de los corazones rotos son eso precisamente: historias de terror basadas en la vida real. 
-Ella me engañó también -continuó-. Me engañó de la manera más baja en la que se puede engañar a alguien. -Andrea puso cara de incertidumbre y colocó su mano en el hombro del muchacho, quien ya comenzaba a llorar. 
-Por fa…

Querida Friducha IV - (Cartas a Frida Kahlo)

Querida Friducha:

Soy como el cielo Frida, querida, a veces nublado, a veces soleado, a veces lluvioso, ya no sé ni qué soy, ni quién soy. De pronto me pierdo, de pronto me encuentro y luego me vuelvo a perder; comienzo a sentirme cansado de intentar e intentar. No estoy cansado de vivir, porque vivir me encanta, pero estoy cansado de ser un torbellino de emociones que nunca logra tener estabilidad. 
Veo algunos objetos y pienso en él, me da melancolía y siento un vacío terrible que no sé cómo llenar; ya ni me digas nada que ya he aplicado la tuya y he intentado ahogar mis penas en tequila, pero claro, igual que tus penas, las mías también aprendieron a nadar las muy desgraciadas. Aún no me resigno del todo al haberlo perdido, al haber sentido cómo se esfumaba de mis manos en un segundo; aún no me resigno a vivir sabiendo que él no me eligió, que no quiso quedarse a mi lado. 
Gracias por la copia de tu diario que me enviaste; es hermoso, querida mía, y cuando me siento triste comienzo…

Lo que queda

"Somos utilizables; se toma lo que se
necesita de nosotros con ansia hasta 
quedar reducidos a casi nada."
Manelander


Hay momentos en la vida en donde puedes llegar a sentirte usado y luego desechado, reducido a polvo, a cenizas, a casi nada. Porque es real que como humanos está en nuestra naturaleza tomar lo que se necesita de otros, robarles energía y emociones. Así que pienso que existe un egoísmo común que puede considerarse como normal; la cosa es que a veces nos quedamos estáticos, esperando a que otros vengan y tomen pedazos de nosotros que nunca podremos reponer; eso nos desgasta, nos reduce. 
La vida es un constante dar y recibir, el problema viene cuando solamente damos y no recibimos casi nada.
Creo que pasamos a veces tanto tiempo cediendo cosas, regalándonos, dando, y dando, y dando, que cuando no tenemos nada más que pueda ser tomado entonces los demás se ofenden, se molestan, se entristecen, te reclaman y te juzgan sin saber que estás vacío o casi vacío. Y también …

Alocución a la homofobia

"Era un caos interno, 
una guerra, un asco,
un conflicto dentro
de cada uno de los
que no podían 
aceptar lo diverso."
Manelander



Estaba cansado de escuchar tanta barbarie en aquellos debates sobre la homosexualidad en donde participaban sacerdotes o pastores. No podía comprender cómo era que argumentos tan repulsivos entraran en acción en algo tan serio como el tema en cuestión. Me molesté tanto que comencé a escribir una especie de discurso dedicado a ese tipo de personas.
No necesitamos su perdón, porque no hemos cometido un crimen. No necesitamos su lástima, porque no nos hemos denigrado. No necesitamos su consuelo, porque nuestra vida no es un pesar. No necesitamos sus oraciones, porque no creemos en el "Dios" al que ustedes adoran. Es repugnante su insistencia por llamarnos contranaturales, pecadores, enfermos, cuando los enfermos son ustedes con su odio, sus prejuicios, sus intentos terribles por desbaratarnos y fragmentarnos; pero sepan bien que cada día somos más fuertes…

En mí

"Me encontré en una parte muy oscura
de mi interior, después de buscarme 
durante mucho tiempo, pude 
encontrarme. Lo que sucedió...
no me lo esperaba."
Manelander



- ¿Qué quieres? -dijo desde las sombras-. Entiende que no puedes contra esto. 
Estaba en una parte muy oscura, llegaba poca luz y olía a humedad. Escuchaba de repente el sonido de un goteo y sentía debajo de mis zapatos algo viscoso, seguramente era lodo. 
-Por favor, acércate -le pedí con miedo. 
-Jajaja -se carcajeó diabólicamente-. Eres imbécil, ¿verdad? 
-Necesitamos hablar -insistí. 
-Llevas años sin hablar conmigo, ¡largo! -gritó con una voz gruesa que mutaba, como esa que le ponen a los poseídos en las películas de terror. 
Sentí como si comenzara a moverse alrededor mío, arriba, entre cada esquina, entre cada rincón, como si se tratara de algún insecto con alas. Me dio miedo, sentí escalofríos y por un momento pensé que saldría corriendo en cualquier segundo, pero no, me quedé a enfrentarlo. Dejé de escuchar el …

Freeheld, no sin ella

"La única cosa que me importa es 
justicia para la mujer que amo."
Freeheld 



Más cine gay, mis queridos lectores; el cual está repuntando de una manera bastante interesante los últimos meses. Tengo que escribir, por supuesto, sobre este fascinante drama que me robó un par de lágrimas (y créanme cuando les digo que no soy nada sensible en estas cosas) a pesar de que lloro muy, muy poco. Y porque no nos era suficiente con "Carol" y "The Danish girl", llegó a la pantalla grande este largometraje lleno de un realismo crudo y colmado de afecto y deseo, un deseo de justicia. 
"Es una conmovedora, relevante y preciosa película que debe ser vista por todo el que tenga corazón y conciencia social". (The Observer)
En principio quiero hacer énfasis en las excelentes actuaciones de la película, la cual, no podía ser de otro modo, está basada en una historia real y nos cuenta parte de la vida de Laurel Hester (Julianne Moore), una oficial de policía pertenecien…

El componente

"Confundimos las piezas, 
confundimos a las personas,
confundimos los caminos;
nos reflejamos y creemos
haber acertado."
Manelander



Estaba una tarde tomándome una taza de té en una cafetería, de noche, escribiendo algunas cosas en mi desgastado cuadernillo. Se sentaron dos mujeres jóvenes en la mesa frente a mí; sus risas eran estridentes y se burlaban de las personas que pasaban de vez en cuando frente a la terraza del lugar. Las dos mujeres eran muy atractivas y llevaban encima ropa y accesorios medianamente caros, de marcas promedio. Las observé desde mi soledad, le di un sorbo a mi taza de té y una parte de mí se vio reflejada por un segundo, por un solo segundo. Alguna vez había conocido a una persona así, estridente, con mucho por fuera pero nada por dentro, con una carga tan grande que contagiaba a quien estuviese cerca de su visión del mundo ácida y desgastada. Me vi ahí, sentado en la otra mesa, siendo alguien que no era, haciendo algo que no quería, viviendo una vida qu…

Yo escribo

"Unos hacen ejercicio, otros viajan,
algunos otros beben y van de fiesta, 
yo... yo escribo."
Manelander



Me había servido una copa de vino blanco, siempre blanco cuando estoy solo en casa, el tinto únicamente lo bebo cuando estoy acompañado. Era de noche, sábado, para ser precisos, y la temperatura había bajado considerablemente en la ciudad. Estaba sentado en mi escritorio, con la computadora encendida frente a mí, otra vez. Comencé a escribir después de un par de tragos a la copa de vino; todo fluyó como de costumbre. Escribía un capitulo de una de mis novelas; era este drama homosexual en el que había trabajado desde hacía ya un par de semanas. Terminé de escribir y me levanté con la copa de vino ya vacía en las manos, caminé hacia la cocina para servirme más y al ver la botella una sensación desgarradora me recorrió las arterias; era el mismo vino que había comprado aquella vez en nuestra segunda cita. No había reparado en el vino en un principio, mi padre me había regalado …

Sin alma

"Por favor, ¡por qué nadie entiende que
no quiero compañía! Que incluso yo 
mismo me parezco insoportable."
Manelander


Ahí estaba otra vez ese pobre chico, enviándome mensajes de nueva cuenta, preguntándome cómo había estado mi día. No hice otra cosa que poner los ojos en blanco e ignorar mi teléfono para continuar leyendo mi libro. "¿Por qué nadie lo entiende? No quiero ver a nadie, no quiero hablar con nadie, ni salir, ni tener nuevos pretendientes. Debería dejar de intentarlo el pobre muchacho.", pensé sin prestar mucha atención a lo que mis pupilas repasaban en silencio. 

El teléfono no dejaba de emitir alertas; era un hombre medianamente atractivo y amable, tenía muchas de las cosas que hace algún tiempo pude desear con fuerza, apreciar, valorar, querer; pero mi vida había cambiado demasiado y lo que antes pude añorar ahora simplemente dejaba de interesarme, a veces me daba aversión total. "¡Increíble! Cómo el paso del tiempo y ciertas personas pueden destru…