jueves, 26 de mayo de 2016

El recuerdo

"Podemos alejarnos de personas 
pero nunca de su recuerdo."
Manelander


Caminaba por el centro comercial, apresurado porque tenía que comprar algunas cosas urgentemente y disponía de poco tiempo. Mientras avanzaba por los pasillos enormes del lugar me detuve frente al aparador de una tienda de aparatos electrónicos; había una cosa ahí que me arrastró a recordarlo, a él y al tiempo que vivimos juntos. "Maldita sea", dije quedamente mientras cerraba los ojos lentamente en señal de resignación y pesar. ¿Hasta cuándo dejaría de acordarme de él? ¿Hasta cuándo los objetos dejarían de inyectarme su nombre y su rostro en la cabeza? No podía hacer muchas cosas desde que dejé de verlo; me sentía incapacitado para volver a hacer lo que hacía con él pero a solas. Yo mismo me había censurado para no repetir asuntos que me recordaran a él. 

Los recuerdos son parte esencial de la elaboración; para poder entender la ausencia de alguien es necesario recordarlo aunque duela. 

Aunque encuentro terriblemente fastidioso su recuerdo también entiendo que para poder superar un asunto debemos sumergirnos en él todo lo que sea necesario, dejar que nos invada por más insoportable que parezca, porque de ese modo podemos entender la situación y el entender nos libera y nos resuelve, de lo contrario, al resistirnos a los recuerdos y al dolor que ellos generan, estamos resistiéndonos a asimilar las cosas, a darles un cierre para continuar con lo nuevo. 

Su perfume, las películas que vimos juntos, las cosas que contamos, lo que nos dijimos, los dulces que comimos, su sonrisa... mis ganas enormes de abrazarlo, de quedarme a su lado eternamente. 

He perdido la cuenta ya de todas las veces que había venido su recuerdo a mi consciencia, he perdido la cuenta de todas las veces que lloré por no tenerlo más, por no verlo más, por no saber de él. Cada vez que un aroma o un objeto me recordaba a él era como arrojarle un puñado de sal a mis heridas. Vi el reloj y ahora tenía menos tiempo para hacer mis compras, respiré hondo, di media vuelta y comencé a caminar; me alejé del aparador y del recuerdo también, por el momento, pues estaba seguro que pronto algo aparecería para recordarmelo de nuevo antes de que terminara el día. 


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Tumblr: manelander ("La Tinta De Mane")

(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)
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