viernes, 13 de mayo de 2016

En mí

"Me encontré en una parte muy oscura
de mi interior, después de buscarme 
durante mucho tiempo, pude 
encontrarme. Lo que sucedió...
no me lo esperaba."
Manelander



- ¿Qué quieres? -dijo desde las sombras-. Entiende que no puedes contra esto. 

Estaba en una parte muy oscura, llegaba poca luz y olía a humedad. Escuchaba de repente el sonido de un goteo y sentía debajo de mis zapatos algo viscoso, seguramente era lodo. 

-Por favor, acércate -le pedí con miedo. 

-Jajaja -se carcajeó diabólicamente-. Eres imbécil, ¿verdad? 

-Necesitamos hablar -insistí. 

-Llevas años sin hablar conmigo, ¡largo! -gritó con una voz gruesa que mutaba, como esa que le ponen a los poseídos en las películas de terror. 

Sentí como si comenzara a moverse alrededor mío, arriba, entre cada esquina, entre cada rincón, como si se tratara de algún insecto con alas. Me dio miedo, sentí escalofríos y por un momento pensé que saldría corriendo en cualquier segundo, pero no, me quedé a enfrentarlo. Dejé de escuchar el ruido aquél, ese ruido que viene del silencio que se rompe al cortar el aire con el paso de alguien o de algo. Sentí como se acercaba a mí lentamente, haciendo ruido con sus pisadas; me tomó con su huesuda mano por el cuello y me apretó con fuerza. Su temperatura era muy baja, estaba frío como un muerto, como un cadáver; y no lo dudaba, era un ente sin alma desde hacía mucho tiempo. 

-Suél... -le ordené con la voz entrecortada-. Suéltame. 

Me soltó el cuello y soltó una carcajada. -Por favor, eres patético. Después de tu abandono te atreves a venir aquí a querer "intentar" algo. 

-Nunca es tarde.

- ¡JAJA! Pero si ahí tienes a tu familia y a su excesivo amor, no me necesitas, deberías irte y seguir atendiendo las necesidades de tu madre y de tu padre; siempre ha sido así, ¡ve, anda! ¡no te detengas!

- ¡Basta! Entiende, ahora estoy aquí y vamos a resolverlo, te guste o no. 

-No, no haremos nada, ¡vete ya! 


-No me iré, y si lo hago volveré una y otra vez hasta arreglar las cosas contigo. 

-Ve al trabajo, querido, ahí hay más demanda de tu atención o ya sé, mejor aún, a tus "parejas". Los últimos años es la cosa a la que más atención le has puesto; a todos ellos. Siempre queriendo hacerlo todo para que no te dejen y olvidándote de ti mismo. ¡Das vergüenza! -volvió a gritar con furia. 

-Eso era antes, ahora me he dado cuenta de que... 

- ¿De que debes ponerme atención? -preguntó con recelo mientras se colocaba debajo de un pequeñito rayo de luz que se colaba por una grieta. Fue suficiente para verle el rostro demacrado. El paso del tiempo y mi abandono lo habían casi matado, lo habían enfermado. Era mi rostro pero con muchos kilos menos, la piel pálida, el cabello enmarañado y sucio. Era yo mismo pero desde el interior, descuidado, neurótico, enojado, y con justa razón, porque había decidido atender a otros en vez de atenderme a mí mismo-. Doy miedo, ¿verdad? 

-No... -mentí y sonrió dejando ver los podridos dientes. 

-Nunca has sido bueno mintiendo -dijo con voz queda. 

-Por favor, déjame ayudarte. 

-Nadie puede ayudarme.

-Nadie excepto yo. 

-Tú eres yo, así que no sirve de nada. 

-Con mucha más razón, sirve de mucho. -Se movió de la luz y volvió a las sombras. Escuchaba su respiración y sus pasos en el suelo lodoso. 

-Vete... vuelve otro día, hoy estoy muy cansado -dijo con toda la calma que pudo permitirle su enojo. 

Me fui de ahí y volví a la consulta de mi terapeuta. Ella me veía con seriedad, con la cabeza ladeada y las manos sobre sus piernas. 

- ¿Cómo te sientes? -preguntó mientras fruncía el entrecejo. 

-Raro. 

-Por supuesto -asintió-. Siempre es raro encontrarse, eso es algo que las personas no hacen casi nunca. 

Continuará...

(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

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