martes, 17 de mayo de 2016

Lo que queda

"Somos utilizables; se toma lo que se
necesita de nosotros con ansia hasta 
quedar reducidos a casi nada."
Manelander


Hay momentos en la vida en donde puedes llegar a sentirte usado y luego desechado, reducido a polvo, a cenizas, a casi nada. Porque es real que como humanos está en nuestra naturaleza tomar lo que se necesita de otros, robarles energía y emociones. Así que pienso que existe un egoísmo común que puede considerarse como normal; la cosa es que a veces nos quedamos estáticos, esperando a que otros vengan y tomen pedazos de nosotros que nunca podremos reponer; eso nos desgasta, nos reduce. 

La vida es un constante dar y recibir, el problema viene cuando solamente damos y no recibimos casi nada.

Creo que pasamos a veces tanto tiempo cediendo cosas, regalándonos, dando, y dando, y dando, que cuando no tenemos nada más que pueda ser tomado entonces los demás se ofenden, se molestan, se entristecen, te reclaman y te juzgan sin saber que estás vacío o casi vacío. Y también sucede que si decidimos poner un límite y decimos: ¡Basta, no más! las personas se sienten agredidas, defraudadas o lastimadas por nuestra negativa a seguir otorgando pedazos de nosotros. 

Para poder tomar partes de otras personas primero debemos cuidar lo que queda de nosotros, intentar recuperarnos y detener aquella facilidad con la que otros llegan y absorben trozos de ti mismo. 

Aunque no todos lo hacen de manera consciente, siempre será bueno comenzar a poner límites entre nuestra individualidad y las necesidades de los demás. Papá, mamá, hermanos, primos, tíos, la familia en general, amigos, parejas, compañeros de trabajo, etc., etc.; todos ellos pueden tomar muchas cosas que provoquen nuestra descomposición. Ese abuso conlleva, muchas veces, a dejarnos sin cosas que pueden ser importantes, cruciales para tener una vida plena. 

El abuso no siempre es consciente y puede llevarse a cabo por personas que te aman también; aquellos que, sin darse cuenta, van robando pedazos de ti para satisfacer sus demandas internas, pueden estar cerca de ti sin desear dañarte. 

Es una cuestión un tanto depresiva el hecho de dejarse usar hasta el desgaste; es como una búsqueda inconsciente de destrucción, de autodestrucción. Así que, queridos lectores, siempre será bueno aprender a poner límites, los límites son adecuados, son necesarios para poder recomponer y reparar lo que está vacío en nosotros. 

(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)


Twitter & Instagram: @tintademane
Tumblr: manelander (La tinta de Mane)

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