miércoles, 4 de mayo de 2016

Pieles prohibidas

"Al tocarla se le secó la piel y el
alma y la vida entera."

Manelander


A lo largo de mi vida he conocido a varias personas que han tenido el valor y la confianza de contarme situaciones delicadas de su vida, sin contar a los pacientes de la consulta, por supuesto. Y es que un día decidí ver un programa de televisión (extrañamente, ya que veo muy poca televisión) en el que se discutía sobre un tema bastante escabroso: abuso sexual. 


Comencé a pensar en todas esas personas, hombres y mujeres, que en algún momento de sus vidas fueron agredidas, abusadas, infectadas con los monstruos de otros que no pudieron ser aplacados. Una sensación helada me invadió por dentro y sentí un vacío distinto al que habitualmente reina en mí, un vacío que no era mío, que era compartido, un vacío que era de todos aquellos que fueron tomados por la fuerza, sin su consentimiento. 

Considero demasiadas cuestiones como psicólogo; una de las cosas que cruzaron por mi cabeza fue una pena inmensa por aquellos que transgreden, por los abusadores en sí, porque, sin justificar sus acciones, mi mente atiende a sus vacíos, unos bastante enfermizos e imposibles de llenar. ¿Cuánto daño debió recibir un ser humano para decidir herir a otro ser humano a costa de un placer patológico?



"Es la falta de amor en el mundo la que nos ha llevado a vivir los arrebatos carnales más despiadados de todos los tiempos."


¿No les parece terrible a ustedes también? Imaginen cuánto amor debió faltarle a una persona para que tomara la decisión de apoderarse por la fuerza de otro, de sentirse con la superioridad suficiente para destruir la estabilidad de alguien más. Es devastador pensarlo; es un trauma que fragmenta y cambia la vida de una persona en un nivel inimaginable, a veces irreparable. 




A ti, si estás leyéndome y has pasado por una situación de este tipo, quiero decirte que pienses que no estás solo, que no todo está perdido y que la vida aun tiene demasiadas cosas buenas que ofrecerte. No desesperes, date tiempo, deja que todo tome un rumbo más adecuado con el paso del tiempo; incluso yo, que no tengo el placer de conocerte, siento tu dolor y tu pena. Podrás reparar los daños siempre y cuando intentes curarte, aunque sé que no es fácil, mi sugerencia en sí se encuentra en el "intento", porque es en el intentar en donde se encuentran tus ganas de continuar viviendo, de recuperar poco a poco lo perdido; es una lucha en donde tú eres el o la protagonista de cada batalla. 



"No has perdido tu valor, porque
el verdadero valor de un ser humano
no se encuentra en su cuerpo, sino 
en su alma, en su corazón."


Recibir ayuda profesional es un paso esencial y dejarte rodear por aquellos que te aman de verdad marcará el inicio de tu batalla, de una batalla que te resolverá por dentro, una batalla en busca del alivio, de la paz que te robaron; te prometo que con el tiempo volverás a desear y sentirte deseado o deseada. Desde aquí, desde mi escritorio, te envío todo el cariño que me es posible, porque solamente el cariño y el afecto pueden llenar lo que se vació en ti. 

(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

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