domingo, 5 de junio de 2016

Desgarrador

"También se nace en el mundo de las
letras, y en etapas tempranas, todo lo
que se escribe es desbordante, sin 
rumbo, indefinido y maravillosamente
turbio."
Manelander


Me encontré con uno de mis viejos blocs de notas, uno que utilicé cuando comenzaba a escribir textos largos en mi infancia, quizá cuando tenía doce, trece a lo mucho. La sensación que me produjo tener aquellas hojas llenas de letras en mis manos, con una perfecta caligrafía debo agregar (dejo a un lado mi modestia), era indescriptible. Abrí aquella pequeña libreta y leí el primer texto que ahí había:

"El mundo es de los perversos y de los pervertidos; que son dos cosas totalmente distintas. El mundo está lleno de espíritus retorcidos; llenos de malicia, llenos de malas intenciones. Es así y nada se puede hacer; todo se trata de intentar sobrevivir, incluso a nuestra propia maldad interna. El humano existe para destruir, para destruirse a sí mismo, para intentar hacer su vida menos miserable al hacer más miserable la de los demás..."

Solté una ligera carcajada al leer aquellas letras tan desbordantes, tan desgarradoras. Y es que no voy a negar que siempre he tenido un estilo algo amargo a la hora de escribir, pero en aquel entonces todo era descontrolado, no tenía mesura; visualizaba a mis letras como infantiles, como niños que lloran y obedecen a sus impulsos; me pareció algo encantador, magnífico en realidad. 

Las letras, aunque conservan una esencia de principio a fin, van cambiando de la misma manera en la que cambia quien las escribe. 

Las letras son una extensión de nosotros, como un órgano; el corazón, el cerebro, la sangre, etc. Tienen nuestra esencia incluida pero se van transformando con nosotros, crecen al igual que nosotros, maduran, evolucionan. Mis letras fueron primitivas, casi sangrientas, violentas, desesperanzadoras. Recuerdo que alguna vez una amiga en la universidad decía siempre: estás loco, esquizofrénico; escribes puras cosas enfermas. ¡Eres emo!. Ahora pienso que dentro de sus posibilidades mentales, mi vieja amiga intentaba describir las cosas que a veces, por descuido, leía en mis apuntes o en mis redes sociales. 

Tomé una hoja de papel y trasladé el mismo párrafo pero ahora con mi estilo actual. Supuse que si lograba transmitir algo parecido entonces mi esencia seguía presente; era como traducirlo de una lengua muerta a mi idioma actual; sujeté la pluma entre la pinza de los dedos de mi mano izquierda y escribí:

"Sin oscuridad, mi luz no se notaría..."





(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

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