lunes, 18 de julio de 2016

Azul oscuro

"También escribo para mí mismo;
me escribo las penas, me escribo
las lágrimas y las desgracias,
para verlas sobre el papel y
volverlas conscientes."
Manelander 



Querido Yo:

Aquí el verano parece más invierno, el frío me congela los huesos, y la piel, y el corazón, y el alma. Ya sé que quizás estás cansado de sentarte frente a la ventana para ver la lluvia caer, esa que a veces se convierte en granizo, que desciende de las nubes más grises y espesas que hayas visto jamás. Todo es frío, todo es silencioso, todo es misterioso últimamente; los objetos me observan desde su condena sin vida, puedo escucharlos pensar -mírenlo, otra vez se le ha escapado el alma por los poros de la piel; otra vez está respirando esa melancolía. Pobre, desborda vacío y pesar.

El silencio se burla de mí porque no he hablado en días enteros; mi única voz son las palabras que escribo sobre el papel. Ya no tengo voz desde mi garganta, ahora hablo con las manos, escribiéndome, escribiéndote.

Puedo sentir como te retuerces por dentro intentando detenerme, detener mis constantes intentos de componerme, de acomodar lo que está desordenado en mí; haces una tormenta que me hiere, porque deseas que ceda a tus impulsos, a tus demandas. Me estás castigando, lo sé, me estás enfermando desde el interior, porque no he podido tener todo lo que deseas y te niegas a la resignación. 

Todo es azul, azul oscuro, como el cielo nocturno, que es casi negro, pero no lo es, es azul oscuro; o como las aguas del mar profundo, frías, desoladas, azules, azul oscuro.

Yo exhalo un aire azul oscuro, un aire que viaja miles de kilómetros intentando ser respirado por esa persona que me tiene así, pensándole, extrañándole, deseándole. Por favor, no confundas mi melancolía con tristeza o depresión, yo estoy bien, pero mi mundo es, y siempre será, un espacio simple, cubierto de flores marchitas, cubiertas de nieve, rodeadas de humo, de hojas secas, de árboles sin hojas, con un lago inmóvil que asemeja a un cristal negro y reluciente por su quietud, una quietud que asusta, que hipnotiza; un lago hecho de recuerdos, sumergidos en sus profundidades; arriba hay nubes grises cubriéndolo todo, porque el sol nunca se deja ver, y siempre hay frío, y siempre hay silencio, un silencio que se rompe de vez en cuando por el sonido de los vientos que de pronto hacen crujir la madera de los árboles de mi bosque nevado. 

Querido Yo, no te esfuerces más por cambiar mis tonos y mis matices, siempre seremos de esta manera, tú eres de esta manera; eres mi espejo, mi reflejo, eres mis silencios, mis lágrimas, mis miedos, eres el amor dispuesto a vivirse por alguien, eres mis sueños, eres mi lago, mis recuerdos, mis angustias, eres mi frío y mi melancolía, eres mi azul, mi azul oscuro. 


(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

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