martes, 12 de julio de 2016

Semen

"El humano se vacía y se llena 
de cosas que le nutren el alma;
quien no alimenta el alma vive
en la amargura y en la desdicha."
Manelander



Es el balance entre el cuerpo, la mente y el corazón lo que alimenta el alma humana. Vivimos intentando encontrar la completud, aquello que nos haga sentir enteros, llenos. Y por supuesto que hablaré de sexo en este blog, ahí tienen el título, porque creo que el sexo nos alimenta de una forma singular, de una forma de la que no existe similitud. El sexo, sin amor o con amor, queridos lectores, es alimento para el alma. 

El sexo nos otorga completud, porque es en ese preciso momento en el que lo tenemos todo, en el que somos uno, en el que tenemos lo propio y a la vez poseemos lo que el otro tiene, eso que nos hacía falta.

Y es que pocas personas mencionan la palabra semen; de hecho estoy seguro de que muchos huyeron al leer el título, quizás otros más me censuraron o ignoraron, porque la palabra en sí es demasiado imponente. Pero, ¿no les parece a ustedes que es una palabra hermosa?

Semen proviene del latín, por supuesto, y la palabra es literal semen o seminis, que significa "semilla". Y es así como podemos concebir el principio de todo, a través de una semilla que origina la vida misma, que es el inicio, el comienzo de todo humano. Claro, no todas las semillas originan vida, no todas se utilizan, no todas son aprovechadas, pero eso no les resta su importancia en la vida. 

Hablemos de sexo, hablemos de semen, hablemos de penes, vaginas y penetraciones. Pienso que si te incomoda decirlo, entonces también te incomoda hacerlo.

Cuando tengo alguna reunión con amigas o amigos, en verdad, hablar de sexo es primordial; dedicamos al sexo horas y horas, porque pienso que hablar de sexo es hablar de semen, y hablar de semen es hablar del origen de la vida, de lo que nos hace ser lo que somos, de nuestro principio, de nuestro núcleo, así que, querido lector, disfruta tanto hablar de sexo como practicarlo. 

Se habla de sexo entre adultos con este tinte transgresor y exquisito, y al mismo tiempo, sin ese toque transgresor, dejamos a los niños a que descubran con sus propias herramientas, aún inmaduras, su sexualidad, esa que es individual y que lo lleva a descubrirse, a encontrarse en él mismo; he ahí el inicio de los placeres de la piel, de la lengua. Ya lo dijo Freud tiempo atrás, todo lo relacionado con la sexualidad infantil, mencionando cosas como el placer oral del bebé al ser amamantado o el placer anal al defecar, ¿no les parece asombroso? encontrar sexualidad con facilidad, en todos los estados, en todas las etapas; es un asunto sencillo si se dejan llevar. Es en entonces hasta la adultez cuando el niño deja de ser niño y se deja arrastrar por las fuerzas de la naturaleza, las fuerzas internas, y no sólo conoce los conceptos del sexo, sino que también los lleva a cabo, y conoce ahora su cuerpo pero unido al de otro humano, y descubre entonces también que no solamente viene de la semilla de la vida sino que también puede estar en contacto con ella y usarla a su antojo. 



(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

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