martes, 16 de agosto de 2016

Exhausto

"Exhausto es el amor no correspondido;
te cansa el corazón, el alma, el cuerpo
y la vida entera."
Manelander


Nada puede ser para siempre, ni siquiera las ganas de amar a alguien; el cariño se evapora cuando el otro no otorga algo en retribución. Porque esperamos algo, siempre lo hacemos, decir que no hay que esperar nada a cambio es engañarse, es vivir en la mentira; esperamos siempre algo del otro, está en nuestra naturaleza emocional y psíquica el deseo de ser correspondidos, de que el otro nos ame, de que nos otorgue placer y satisfacción. 

Siempre desearemos una parte del otro, una que sea nuestra, que nos haga sentirnos dueños de algo que antes no era nuestro, algo que no pueda pertenecer a nadie más; así nacen los apegos, tan dolorosos, pero tan comunes en la vida humana. 

Dar sin recibir provoca un cansancio interno del que no podemos escapar. No ser correspondidos nos desgasta, nos consume, porque nos vaciamos totalmente sin recibir algo que compense nuestro desprendimiento interno, ese que se da cuando estamos enamorados, ese desprendimiento de nosotros mismos, ese abandono de nuestro propio ser que se produce para acercarse al otro. 

Me he encontrado con muchas personas que fingen no esperar nada de nadie, que piensan que las cosas saben mejor cuando das sin esperar recibir nada a cambio; la psicología nos comprueba que siempre esperamos algo a cambio, pero el punto no es ese, el punto es que podemos dar "sin esperar" algo a cambio, pero si nunca recibimos nada, si, al contrario, somos una fuente de la que constantemente se extraen emociones y deseos que el otro necesita y que encuentra fácilmente en nosotros, entonces hemos de agotarnos, de vaciarnos. 

Aunque creamos a veces que es así, los seres humanos no somos recursos inagotables. Necesitamos de otros, se sus sentimientos, de sus afectos, de sus modos para complacernos, para satisfacernos, para continuar funcionando. 

Pienso yo que vivir es un ciclo en el que se da y se recibe. ¿Es cansado, no creen? Dar siempre y sentir cómo una parte de ti grita por cariño, afecto, placer, satisfacción, etc., pues no podemos vivir la vida entera con el objetivo ciego de dar sin "esperar nada", nada que nos llene, que nos estimule, que nos haga sentir que también somos parte de este juego en el que a todos debería de tocarnos un pedacito de algo, de todo. Vivir entregándole al otro todo de nosotros es exhausto y, por desgracia, terminaremos negándole incluso nuestros pensamientos cuando el cansancio se haga insoportable. 




(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

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