jueves, 25 de agosto de 2016

Ya no te quiero

"Se me acabó el amor, 
se me acabaron las ganas,
se me acabó el sentir, 
el latir por ti."
Manelander



Me senté en un café del centro, ya de noche, mientras veía a las personas caminar en la calle empedrada; algunas apresuradas, otras pensativas y algunas otras de la mano, enamoradas, casi cubiertas de miel, rodeadas de una luz, esa que es propia del enamoramiento en su punto más alto. Las farolas iluminaban la calle e intentaban darle un toque romántico a mi noche a solas, el frío era penetrante y me acomodé la bufanda y el abrigo, me froté los brazos con las manos cubiertas con mis guantes de piel negra, exhalé y un vaho se esparció frente a mí y se disolvió de inmediato. 

"Y dejé de sentir un día, de sentirte. Me desperté y ya no había más amor para ti, ya no tenía nada más que darte porque te lo había dado todo ya."

Observé a una pareja que estaba sentada casi frente a mí; ella sonreía, eran jóvenes, no más de veinte años. Comencé a imaginarme a mí, a recordarme amándote, queriéndote, haciéndote mi dios, mi todo. Yo servía el café en las mañanas, yo sonreía para ti, yo vivía por ti. Cuánto hice por ti, para ti; me olvidé de mí, me olvide de todos, del mundo entero, sólo existías tú en mi universo. Cuando ya no tuve nada más que darte entonces fui, desesperadamente, a robarle a otros emociones y energías para entregarte. Traspasé cualquier límite, transgredí, enfermé, me rompí. 

Después de tanto, después de todo, cuando creí que no podría encontrar el camino de nuevo, un día desperté y ya no sentía nada, nada por ti. Era una sensación nueva, me asusté, debo agregar; sentí miedo porque tenía mucho tiempo sin sentirme tan ligero, tan tranquilo. El amor que sentía por ti había dejado de existir mucho tiempo atrás, pero la obsesión se había disfrazado de él para enfermarme, para lesionarme, para herirme. Ahora era nuevo, todo era nuevo... te habías ido. 

"Ya no te quiero, ya no te tengo, ya no te espero, ya no te sueño, ya no te extraño, ya no te siento, ya no te deseo, ya no te necesito, ya no te amo..."

Se me acabó el amor, se me fue la obsesión y el deseo desesperado de tenerte para mí. Las plantas se secan si no las riegas; algo así me sucedió. Ahora vivo libre, ahora puedo ver el mundo y sus colores, porque todo comienza a existir de nuevo para mí, porque ahora hay cosas y lugares en mi universo, ya no eres solamente tú; tú ya no existes. 

Sonreí al ver como la joven pareja se besaba tiernamente en el café aquel, pedí la cuenta, pagué el capuchino y el pan dulce que me había comido, me preparé para sentir el aire frío en la cara y comencé a caminar sonriendo, de vuelta a casa, sintiéndome libre, con la esperanza de tener un amor sano algún día, un amor que me de y no sólo me quite, un amor que jamás se me esfume, que jamás se me escape de las manos. A ti... a ti yo ya no te quiero más. 

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