sábado, 19 de noviembre de 2016

Un año escribiendo

Para ti, que has leído mis letras y me conoces a través de ellas... 

"Una vez que conocí la tinta y el papel
no pude parar, no pude detenerme; fue
una enfermedad que me invadió, una 
enfermedad que me hizo escribir hasta
el final de los días, hasta el final de mis
días."
Manelander


Mis queridos lectores, la verdad es que La tinta de Mane cumplió un año hace una semana pero no me percaté de ello y decidí que festejaría el aniversario hasta hoy. Decidí entonces escribir algunos textos para festejar con ustedes este camino que hemos recorrido juntos; ustedes leyendo cada texto y yo sintiendo sus ojos pasarse sobre mis líneas en el fondo de mi corazón de escritor. 

Escribir es mi aire, mi oxigeno, mi nutriente más esencial, es mi sexto sentido, la única manera que he encontrado para sobrevivir a mis guerras internas. Escribir es hacer de mis demonios algo menos destructivo; escribo para desahogarme, escribo para sentir más de lo que me puedo permitir cada día, escribo porque si no lo hiciera moriría. El placer de ponerle palabras a mis pensamientos y emociones no tiene comparación; soy adicto al goce de escribir y al goce de sentir como otros gozan de él. 

Sin las letras no soy nada, sin sus ojos leyéndome no soy nadie, sin mis líneas yo, simplemente, no existo.

Ha sido un año lleno de experiencias que han estimulado mi inspiración, me han hecho crecer como escritor entre un mar de angustias, duelos y pérdidas, y un huracán de placeres, satisfacciones y sueños. Un año entero en el que perdí demasiado pero la recompensa ha sido mucho mayor. No me arrepiento de nada de lo sucedido, no me arrepiento de una sola de las palabras que dije, de las palabras que callé; escribir se volvió crucial este año, escribir se volvió mi todo, mi más, mi siempre. 

Te agradezco a ti, lector, por seguirme en el camino de las letras, en este camino que de pronto se torna oscuro, lúgubre o falto de esperanza, pero otras es brillante como el sol y placentero como el sabor del chocolate caliente en una noche de invierno. Te agradezco tanto por llegar a este momento tan importante para mí, porque sin ti, quien quiera que seas, donde quiera que te encuentres, yo no escribiría, porque cada lector me impulsa, me incita a vomitar mis pensamientos en forma de palabras, a transformar lo que siento en símbolos que permitan transmitir. 

Es que escribir me llena, me alimenta, me sacia, me calma, me ayuda, me alivia, me aplaca, me tranquiliza, me cura, me repara, me arma, me elabora, me enseña, me empuja, me hace, me crea...

Espero de verdad que este espacio, que es para ti, querido lector, crezca cada vez más y que juntos, a través de la pantalla de tu dispositivo, podamos conectarnos y entendernos. Aquí seguiré, en este mismo lugar, por ahora, moviendo mis pensamientos para hacerlos fluir hacia el exterior. 


Twitter & Instagram: @tintademane

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