sábado, 3 de diciembre de 2016

Respetable Dr. Freud (II)


Respetable Dr. Freud:

Sé que han pasado varias semanas desde mi última carta, pero me he concentrado muchísimo en leer sus conferencias y textos. No puedo explicarle por este medio la emoción tan grande que me ha generado ser receptor de sus ideas y conocimientos. Tengo demasiadas cosas que quisiera preguntarle al respecto, pero lo mejor será que me concentre en algo menos abrumador para usted, pues seguramente todo el mundo le hostiga con preguntas sobre su método la mayor parte del tiempo. 

El núcleo central de esta carta es contarle sobre lo que me ha sucedido paralelamente al estudio de su teoría. Pareciera algo mágico, pues en la medida en la que voy comprendiendo lo que usted transmite a través de sus textos también voy conectando todo eso con situaciones de mi vida. Es increíble la manera en la que el estudio de su teoría me mueve por dentro los pensamientos y las emociones. ¿Qué opina usted al respecto? Una parte de mí quiere creer que no soy el único al que le sucede dicha conexión. 

Por otro lado, tengo bastante curiosidad con respecto al papel de la familia en las emociones de todas las personas. He puesto énfasis en analizar el comportamiento de los seres humanos que tienen un apego enfermizo con su familia, pero una parte de este pensamiento se resiste a debatir el asunto de que la familia "vuelve neurótico a cualquiera". En mi caso, puedo decirle que la mayor parte del tiempo mi familia me tacha de frío, desalmado y poco considerado; se piensa que no los quiero, que los detesto y que siempre me alejo de ellos. Creo, mi estimado Dr. Freud, que no existe nada más difícil que lidiar con esa avalancha de reclamos y falsas consideraciones. 

Por el momento no quisiera robarle más tiempo. Estoy a su servicio. Su gran admirador: 

Psic. Mane Lander

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Estimado Psic. Mane Lander: 

No se preocupe por el tiempo de correspondencia. Ambos tenemos ocupaciones que nos retrasan y requieren de nuestro tiempo; siéntase tranquilo. 

Me alegra enterarme del entusiasmo con el que ha comenzado a estudiar el método psicoanalítico. Ya podrá encontrar usted varios detalles que le ayuden como motivante para continuar. Al respecto, estimado psicólogo, puedo decirle que lo dicho en el psicoanálisis es precisamente un enlace hacia lo inconsciente, un puente, un conductor; no se sorprenda cada vez que una línea de mis textos le haga pensar en una línea de su propia vida, de su vida interna. El estudio de la teoría psicoanalítica, sumado al proceso analítico propio, logran derribar ciertas barreras que nos impiden observar lo que ocurre en el interior. Y aunque no me lo explica en su carta, he de asegurarle que, al mismo tiempo en el que ocurre dicho autodescubrimiento, usted ha experimentado ciertos estados dolorosos, pues como bien ha de saber, conocerse requiere la invocación de la verdad, y la verdad, apreciado psicólogo, tiene un costo doloroso, pero liberador. 

Podríamos escribir millones de cartas hablando sobre la importancia de la familia en cada ser humano, pero lo importante es únicamente decir que las razones de lo crucial con respecto al núcleo familiar reside en algo muy obvio, y eso es la repetición de lo primario, de lo infantil, pues la familia es la fuente inicial de toda patología. No es extraño cuando la familia se siente desplazada u olvidada cuando uno de sus miembros busca y encuentra la independencia; pareciera que para las familias del mundo amor y cercanía son la misma cosa. Por esos motivos, cuando no existe cercanía, los familiares perciben en su mundo interno que no hay amor o aprecio. La familia desearía que todos sus miembros permanecieran unidos por la eternidad, pero el cambio de esos propósitos genera angustia y resentimiento, pues atreverse a soportar la lejanía de los seres queridos, es atreverse a tolerar el dolor, y así, ser adulto, y así, atreverse a hacer lo que nadie ha podido. 

No me ha quitado usted nada de tiempo, al contrario, ha sido un intercambio bastante nutritivo. Escriba por favor cuando se le antoje, siempre recibirá una respuesta de mi parte. Mi saludos sinceros: 

Dr. Sigmund Freud


Twitter & Instagram: @tintademane
Tumblr: manelander (La tinta de Mane)

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