viernes, 20 de enero de 2017

La luz entre los océanos. La ternura del drama.

"Si una esposa pierde a su esposo
se convierte en viuda, pero si un 
padre pierde a su hijo, no hay
ningún término para ello."

-La luz entre los océanos 



Ya sé, mis queridos lectores, que los he tenido abandonados en el tema del cine, pero bueno, no voy a darles pretextos. Lo importante es que ya estoy aquí para platicarles de esta asombrosa película de Derek Cianfrance, quien posee un repertorio muy corto, si somos honestos. Y más honesto yo, al decirles que es la primera película de este director que impactan mis pupilas y oídos. Como mérito debo decirles que me ha parecido fascinante y, como bien lo dice el título de esta entrada, tierna hasta el final, como los pétalos de una rosa perfumada. 

The light between the oceans es un largometraje (2016) de la novela homónima de M. L. Stedman. Nos ofrece a dos excelentísimos actores como protagonistas: a la ganadora del Oscar (La chica danesa) Alicia Vikander y al talentoso Michael Fassbender (Shame). Todos los personajes están involucrados en una historia bastante intensa emocionalmente, pues el argumento nos relata la historia de un joven matrimonio que no puede concebir hijos, pero por azares del destino encuentran, literalmente, a una pequeña bebé naufragando en las aguas del océano. El asunto comienza a tornarse aún más dramático cuando la madre verdadera aparece, después de unos años. Es de ese modo en el que la historia toca fibras sensibles del alma humana. 

Existe un debate gigantesco entre hacer lo correcto y errar por amor, un amor que luce infinito. Y es que probablemente, en el mundo, existan varias historias similares, quizá no en su totalidad novelesca, pero sí en el trasfondo del engaño basado en el amor. El largometraje nos va llevando, a través de sus escenas, por un camino silencioso, lleno de reflexión e introspección, a manera de llegar a una pregunta al finalizar el filme: ¿qué haría yo en su lugar? Y me parece que, cuando una película logra penetrar en las mentes de los espectadores hasta hacerlos parte del conflicto emocional, entonces, ese guión y esa cinta han logrado su objetivo y por ello merecen una ovación de pie. 

La historia de M. L. Stedman es una historia cuidada, tierna, llena de un perfume que se respira con el espíritu, no con la nariz. Los colores y la fotografía de The light between the oceans son asombrosos; no es necesario el color brillante, pues en lo tenue la historia va tomando aún más un tinte propio del drama, además de que las imágenes van acompañadas de una deliciosa pieza musical del maestro Alexandre Desplat. Es así como La luz entre los océanos reúne todas las piezas necesarias para ser tomada en cuenta en la esperada entrega de los premios Oscar. Crucemos los dedos y esperemos noticias al respecto, las cuales, puedo augurarles, serán bastante satisfactorias. 


Twitter & Instagram: @tintademane

sábado, 7 de enero de 2017

Numen

"En la angustia, en la locura, en la
enfermedad del enamoramiento, en
el oscuro lago del duelo, de los duelos,
ahí me encontré y me bañé en aguas
llenas de sombras y pánico, y las bebí, 
y me gustó."
Mane



Y pasa un día, y pasa otro, otro más. Uno oscuro, uno radiante de luz, uno vacío, otro rebosante. Pasan los días, un tras otro, todos distintos; falto de luz, después brillante como el sol. Tengo un día maravilloso y le continúa otro tremendamente desastroso. A veces vivo días crueles, días hirientes y agresivos, hostiles conmigo, ansiosos por lesionarme. Tengo días reparadores, que me sanan, que me curan, me reconstruyen. Los peores son los que están llenos de angustia, de frustración por no poder hacer mi voluntad, por no poder controlar el mundo a mi antojo caprichosamente; me ahogo en esos días, me asfixio y me roban el sueño con hambre y desesperación. Soy víctima de los días, de las horas, del paso del tiempo, del paso de los segundos. 

Un sol, otro sol, una luna, otra, otra más. Cerrar los ojos, después perderme en mi mar de sueños, luego abrirlos y comenzar a vivir el día nuevamente. Extraigo el numen de todos lados. La vida misma es una fuente de inspiración gigantesca e infinita. Cómo podría yo dejar de escribir si me encuentro inundado de letras eternamente, en una constante inagotable. Porque entre mis lineas van incluidos los hombres que piden limosna en las calles por donde paso cada día para llegar a la escuela, la mujer que me vendió el ticket del subterráneo, los mensajes que recibí en el transcurso del día, el calor de las tardes, el frío de las noches, mi mundo interno y también el externo. Van mis ansiedades, mis placeres y todos mis orgasmos, escribo motivado por mis pensamientos, las imágenes que me producen encanto, los sonidos que me deleitan y los sabores que me hacen suspirar. Todas mis frustraciones van incluidas, mis tragedias, mis dramas, mis llantos y mis penas. Va mi cuerpo anexado a mis letras, algo de mis ojos, de mis manos y de mis piernas. 

Numen aquí, numen allí, numen en todo. Mares enteros de inspiración, de estímulo, de impulso. Me inspiran los árboles, los ríos, los aires invisibles, los aires cargados de arena y hojas secas. Me inspira el tiempo, cuando es lento, cuando es rápido, cuando es estático. Numen en mi aliento, en un beso, en el sexo, en el aroma de otra piel. Encuentro y me encuentro en todas las cosas, en todos los tiempos, en todos los momentos y en todas las personas. Numen en la mente, en el corazón y en los instintos. Numen mío, numen desde mí, numen para ti. 


Twitter & Instagram: @tintademane
Tumblr: manelander (La tinta de Mane)

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