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Mostrando entradas de mayo, 2017

El psicoanalista y sus amores

Hacía muchísimo tiempo que quería escribir este texto. Siempre me ha parecido muy atractivo el hecho de que el psicoanalista hable de sus intentos teóricos por explicar el mundo interno de sus pacientes, de las demás personas, pero nunca del propio. Y quizá sea bastante interesante describir algunos de los acontecimientos subjetivos del alma de los que practicamos la psicoterapia. 
Sabemos bien que el amor para un psicoanalista significa la renuncia parcial al estado narcisista. Cuando se ama, dejamos de pensar únicamente en nosotros y comenzamos a pensar en el otro, a interesarnos por él, a buscar su bienestar; el amor, desde la idea freudiana, es el interés psíquico en un "objeto" externo, en este caso, una persona. La energía que motiva nuestra vida ya no se encuentra únicamente contenida en nosotros mismos, ahora se ha depositado en otro ser humano. El psicoanalista sabe que al enamorarse su alma se coloca en uno de los estados más vulnerables del vivenciar humano, pero…

Cielo

Y encontré las cosas más bonitas allá arriba, en las alturas. Encontré en el cielo pedazos de mar y en la espuma del mar pedazos de cielo. Me encontré a mí mismo allá, mientras volaba. Encontré sombra y oscuridad, encontré luz y claridad. "Ya no sé en dónde estoy", pensaba, "si en el suelo o en el cielo". Y tomé su mano, y la apreté, y la fundí con la mía. Allá arriba encontré nubes y recuerdos, todas las cosas que se adhieren con el paso del tiempo. Encontré un viaje, un momento, un lamento, un montón de seres que ya fueron, que se resisten a soltar, a dejarme ir. Hice magia con el agua, con la espuma y con la sal, con la arena y con la luna, con el sol y con los besos de un cariño profundo. Hice castillos y reinos enteros, hice planetas, hice universos, hice infinitos para él. 
Cielo y suelo, vigilia y sueño, piel y alma, y ya no encuentro las diferencias entre uno y otro, entre algo y nada, entre arriba y abajo, ¿puedes tú? Yo no sé si vuelo o camino, si floto o…

Desesperante

Tengo ya varias semanas sin computadora y he escrito ya miles de líneas en mis cuadernos, en hojas de papel, en mis pensamientos, en todos lados. Al fin pude encontrar una aplicación en mi teléfono celular que me ayudara a poder escribir en mi blog. Ha sido desesperante, tóxico y enfermizo, no poder escribir, no poder llevar lo invisible en mí a la letra escrita en la pantalla. Y es que han pasado un sinnúmero de cosas en la vida de este escritor joven; encuentros que inspiran. Y enamoramientos que estimulan mis letras. Lo saben ya muy bien mis queridos lectores, que es fácil encontrar inspiración, pero debo confesar que la forma que más me gusta es la que se absorbe del enamoramiento, del querer a otro y sentirse querido; las letras se tornan coloridas y perfumadas, sutiles y suaves, melodiosas para poder transmitir a los demás aquel sentimiento, aquel conjunto de sentimientos. 
Ahora estoy en mi escritorio, con el teléfono en las manos, fumando un cigarro, escribiendo un primer blo…