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Mostrando entradas de junio, 2017

Confesiones psicoanalíticas: no amigos, no familia

Desde el inicio de mi formación como psicólogo, cuando decidí dirigirme hacia el maravilloso campo de la psicoterapia y de la psicología clínica, el mundo entero comenzó a realizarme un par de cuestionamientos bastante repetitivos: ¿Por qué no puedes atender a tus amigos o a tu familia? ¿Por qué no pueden ellos ser tus pacientes? Hoy, después de muchos años y en el principio de mi formación psicoanalítica, he decidido escribir este texto que aclare algunas dudas al respecto. 
La ética del psicólogo clínico  Más allá de mi formación como psicoanalista debo decir que desde mucho tiempo antes pude tener claro la posición que la ética clínica exige; siendo la psicoterapia la creación de un vínculo que apunta siempre a la objetividad, no sería posible mantener dicho concepto de intervenir emociones profundas debido a los lazos amistosos o familiares. Las penas y los éxitos de los pacientes serían vividas de forma poco objetiva por el terapeuta, a quien le resultaría prácticamente imposible…

María

Para mi abuela; la María más  bella que he conocido.
Llovía en la pequeña ciudad en donde vivía María. Las empedradas calles estaban empapadas y los perritos se refugiaban bajo los techos de las casas. Estaba sentada frente a la ventana, acariciando a Blanco, su gato. Observaba la lluvia mientras esperaba que la tetera tuviera el agua lista para prepararse un té de limón con un poco de miel de abeja. Tenía tantas ganas de seguir leyendo aquella novela de princesas y dragones, pero sentía que no era lo mismo leer sin un té caliente acompañándole. 
—Blanco, ¿te imaginas si fuese una princesa? —El gato la miró insípidamente y volvió a acomodarse sobre las piernas delgadas de su dueña. 
Recordó un sueño; estaba sentada bajo la sombra de un árbol, en un enorme jardín. A lo lejos podía observar la casa de campo que ella y su familia visitaban en los veranos de su niñez. El sol brillaba ardientemente y los colores de las flores del jardín lucían encantadores. De pronto una nube gris tapó el s…

Los amores infantiles

Amamos infantilmente, los humanos adultos, nos resistimos a la resignación de abandonar todas nuestras posiciones infantiles desde lo mental. 
Pensemos bien, hagamos un poco de consciencia al respecto; ¿Eres una persona celosa, posesiva, demandante? ¿Sientes angustia cuando el otro no actúa tal como tú quisieras que actuará? ¿Tienes un miedo exagerado a perder el amor de tu pareja? ¿Cobras venganza cuando las cosas no salen como tú quieres? Probablemente has respondido "sí" a una o varias de las preguntas anteriores. El asunto es que, sin ser totalmente conscientes de ello, los seres humanos hacemos vínculos emocionales en donde nuestra parte infantil, dentro de nuestra mente, gobierna la mayor parte del tiempo. No es necesario estar enfermo de celos o sentirse emocionalmente dependiente o enfermo; en realidad las personas amamos infantilmente en todo momento. 
Sigmund Freud decía que el amor de los niños es voraz y no encuentra nunca una satisfacción plena. Los infantes son…

Una mirada psicoanalítica a la obra de H. R. Giger

"Hay esperanza y un tipo de belleza en alguna parte... si usted busca." H. R. Giger 
Me he topado con este artista que deja un legado bastante singular al rededor del mundo. Se trata del ya fallecido suizo Hans Ruedi (Rudolf) Giger, quien fue mundialmente conocido gracias a sus colaboraciones en los primeros largometrajes de la saga Alien. 
Podríamos hablar sobre la biografía de Giger, pero la realidad es que este texto es únicamente un breve intento por interpretar su obra desde la perspectiva psicoanalítica. Es el objetivo principal de este pequeño artículo el que nos sumergirá, en gran parte, en una serie de conceptos que se adhieren a la teoría freudiana de las pulsiones y los deseos insconscientes.
"Necronom IV" (1976)
Es claro que las pinturas de Giger, elaboradas en su mayoría con aerógrafo, mantienen un trasfondo bastante cercano al erotismo. Desde la perspectiva psicoanalítica, podemos comenzar describiendo la obra de Giger como una sublimación de la pulsión …