jueves, 1 de junio de 2017

Una mirada psicoanalítica a la obra de H. R. Giger

"Hay esperanza y un tipo de belleza
en alguna parte... si usted busca."
H. R. Giger 

Me he topado con este artista que deja un legado bastante singular al rededor del mundo. Se trata del ya fallecido suizo Hans Ruedi (Rudolf) Giger, quien fue mundialmente conocido gracias a sus colaboraciones en los primeros largometrajes de la saga Alien. 

Podríamos hablar sobre la biografía de Giger, pero la realidad es que este texto es únicamente un breve intento por interpretar su obra desde la perspectiva psicoanalítica. Es el objetivo principal de este pequeño artículo el que nos sumergirá, en gran parte, en una serie de conceptos que se adhieren a la teoría freudiana de las pulsiones y los deseos insconscientes.

"Necronom IV" (1976)

Es claro que las pinturas de Giger, elaboradas en su mayoría con aerógrafo, mantienen un trasfondo bastante cercano al erotismo. Desde la perspectiva psicoanalítica, podemos comenzar describiendo la obra de Giger como una sublimación de la pulsión sexual, es decir, la meta de los deseos pulsionales que nacen en el inconsciente ha cambiado a una realización más estética y aceptada socialmente: el arte. A pesar de que se encuentran huellas muy marcadas del erotismo dentro de la obra de Giger, se trata de una acción artística aceptada por la cultura. 

"Anima mia"

Lo onírico toma un papel central en la obra de Giger, pues sus pinturas están basadas en sus sueños y en un simbolismo fantástico; nos recuerda, en gran parte, a la obra de Alfred Kubin, con una exposición expresionista y surrealista basada en lo onírico. 

Sigmund Freud pensaba que la sublimación de la pulsión a través del arte es una almohada que amortigua la miseria real del mundo del artista. Si bien las imágenes que Giger nos regala no son los típicos paisajes o autorretratos clásicos, podemos encontrar una estética que pocos artistas han logrado alcanzar. 

"Landscape XVIII"

La arquitectura onírica de Giger tiene una densidad bastante singular. Hay demasiados detalles que parecieran orgánicos, es decir, extraídos de partes del cuerpo de un ser vivo o de varios. Todo luce como si hubiese sido diseñado y construido con columnas vertebrales, ojos, lenguas, genitales, mucosas en general, pieles, cabellos y huesos. Además el componente orgánico que encontramos, existe una fusión entre algo biológico y algo no biológico, algo más bien derivado de la tecnología, de las máquinas. Los detalles asemejan enredados cables y tuberías, extensiones de conductos por los que se pensaría circula o circuló algún tipo de energía. El color es importante, pues no abandona el sepia y el gris; sueños sin color que vuelven esta maravillosa obra en algo más curioso aún.  

"The tourist IV" (1982)

Además de lo relacionado al soma, Giger nos muestra un punto perverso en cada una de sus creaciones. Ha retratado pues un mundo en el que aparece un componente bipolar bastante común en la vida humana; un componente sadomasoquista. Así es, la obra de Giger retrata una especie de dolor placentero, un acto perverso en el que el control y el sometimiento toman prioridad. 

"Aleister Crowley"

Hay un número importante de penetraciones en la obra gigeriana, si nos atrevemos a darle un nombre. Lo oral, lo anal y lo fálico han tomado posesión absoluta de cada cuadro; podemos entonces tomar valor y decir que la obra gigeriana es bastante regresiva, o sea, bastante infantil, pues extrae compuestos de etapas del desarrollo psicosexual muy tempranas de la vida humana. Además, Giger nos muestra una cantidad importante de creaciones fetales, de momentos muy tempranos de un organismo, no precisamente humano en todos los casos. 

"Monster V"

Luce en varias partes un sello femenino que nos haría pensar en una conexión con la madre, con el objeto que representa a la mujer en la mente del artista. Por un lado tenemos los impulsos hostiles que atacan a la mujer y la  colocan en una posición vulnerable y maltratada, y por otro encontramos una idealización que enaltece y dibuja a lo femenino como algo glorioso, mágico, cercano a la deidad. 

"Mirror image"

"Erotomechanics IX"

Muchas cosas más podríamos agregar a la obra de Giger desde la posición psicoanalítica, pero suficiente sería para este texto concluir con que la obra gigeriana provoca una sensación erotica y a la vez horrorosa en cada individuo. Hay un morbo que sale de su escondite en cada persona cada vez que sus ojos se colocan en un cuadro de este artista. No solamente el asunto extraterrestre es lo que llama la atención, al contrario, son las partes humanas que la consciencia se niega a reconocer por perversas y dementes.

Quien admire la obra de Giger estará entonces conectado a esas partes primarias de la mente y del alma, y quien, al contrario, sienta repulsión, estará sintiendo repulsión por una parte propia en la que quizá, en algún momento de la vida, hubo una herida que no se quiere recordar. 

Lo monstruoso no está únicamente en el arte, en lo externo, pues nace siempre del interior humano. 

"Erotomechanics VII"

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