lunes, 30 de octubre de 2017

Celos y otras torturas mentales

Psicoterapia psicoanalítica 
Ciudad de México - Col. Roma Norte
Tel: ‭(55) 3275 1330‬ 
Psic. Manuel Landeros 

Como ya he escrito al respecto, antes en otros textos de mi blog, los celos siempre han sido un asunto importante tanto en la consulta psicológica como en la vida cotidiana de muchas personas. Puedo considerar a los celos, desde mi observación clínica, como una tortura a la que muchas personas se someten constantemente. 

Sigmund Freud, en su obra psicoanalítica, menciona que los celos pueden tomar distintos caminos y que están relacionados con la rivalidad; ¿qué tiene aquel o aquella que no tenga yo? Más allá del miedo a ser abandonados, se trata de un miedo profundo a no tener o no poseer algo que otro sí, miedo a ser “insuficientes” o a sentirnos “incompletos”. Freud decía que los celos pueden ser proyectados, es decir, que quien en realidad tiene deseos (inconscientemente) de ser infiel es quien siente los celos, pero la culpa que ello  genera es tan grande que defensivamente coloca “el deseo de ser infiel” en el otro y se cre la premisa de: yo no quiero serte infiel, eres tú quien quiere serme infiel a mí. De ese modo la culpa puede disolverse. 

Es muy frecuente ver cómo las parejas están sometidas a celos o angustias que colocan a ambos en un círculo vicioso de pesar e intolerancia. Las personas crean fantasías de infidelidad y actúan bajo el gobierno de “presentimientos” que restan tranquilidad y balance al vínculo amoroso. Los celos excesivos desgastan a las personas. La carencia total de celos podría tampoco ser un buen signo; Freud describía en su teoría que los celos deberán estar presentes de algún modo en la mente como representantes de un momento pasado, en la infancia, en el que la rivalidad y los celos fueron importantes; la ausencia de celos total podría significar un uso excesivo de las defensas represoras que utilizan demasiada energía y desgastan al Yo. 

Es bastante interesante ver cómo las personas no logran soportar, controlar o entender las ansiedades que se generan en una relación amorosa; el efecto que se produce debido a estas ansiedades tan elevadas es un listado encabezado por posesividad, frustración, desesperanza, depresión, violencia, pérdida de respeto propio y ajeno, impulsividad, etc. Una relación en donde los detonantes de angustia son excesivos y se viven tormentosamente está repleta de horror y displacer. 

La terapia psicoanalítica ayuda a las personas a conocerse a profundidad y a dar nuevos significados a los asuntos de la vida individual y de pareja. Conocer las profundidades de la mente es un camino lleno de satisfacciones. 

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"The double secret"
(René Magritte, 1927)

sábado, 7 de octubre de 2017

Quitarnos la ropa

Mira qué bien se siente estar desnudo y navegar entre las sábanas, como si la cama fuese una piscina. Mira qué bien me veo, qué bien te ves sin ropa, con la pura piel encima. Vamos ahora fuera, quiero que el sol me bañe la joven piel con su luz, que me haga sudar y cuando ambos estemos empapados poder besarnos y juntarnos y revolver nuestros sudores, revolver nuestra saliva con nuestro sudor, y oler amargo. 

Quiero besarme contigo debajo de aquel árbol amarillo con olor a limón. Quiero que ahí me muerdas la piel y te excites por tenerme en un lugar abierto, y que entonces me abras las piernas, y después el corazón para que entres ahí y te quedes una eternidad. Quiero que deslices tu lengua desde mis labios hasta donde te de la imaginación. 

Caminemos descalzos y desnudos, de la mano, lancémonos a la piscina del jardín y besémonos como si el oxígeno ya no sirviera y lo que nos hiciera vivir fuesen nuestras lenguas enredándose. Puedes tocar todo lo que quieras, morderme todo lo que quieras, quererme todo lo que quieras. Mete tus dedos en mi boca, mete tu boca en la mía, mete tu alma en mi alma. Quiero beber limonada con un poco de vodka y ponerle seis cubos de hielo, quiero escuchar como el hielo choca con el cristal del vaso cada vez que bebo de él, quiero morder los hielos y besarte con la boca fría para que tú la vuelvas tibia otra vez. 

Llévame contigo a todos lados, llévame contigo a todas partes; en tus sueños tenme y cuando alucines algo. Llévame contigo en tus viajes reales y en los que haces fumando. Muéstrale al mundo que nadie podrá quererme tanto como tú, que nadie podrá desearme tanto como tú. Bésame bajo la sombra de aquel árbol, bajo el sol ardiente, mientras conduces por la carretera, bésame así, aunque corramos mil riesgos. Llévame al sol volando y ahí quítame la ropa y hazme cosas hasta que nuestras cenizas se esparzan por todo el universo, hasta que lluevan sobre el mundo y otros se bañen con lo que fue de nosotros y se impregnen con nuestro amor y puedan besarse bajo la sombra de aquel árbol también. 

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